Una familia quedó en la calle tras el incendio de su casilla y revela que sigue vigoroso el negocio ilegal de las tierras en la Ribera. Por ahora, el Municipio los alojó en un hotel.
Esta familia había rechazado la oferta inicial de una casilla de madera, debido a que no tenían dónde instalarla. El lugar donde vivían era prestado, y el propietario del lote no permitió que allí se vuelvan a instalar. Quisieron instalarse en otro terreno libre, y aparecieron unos dudosos "dueños" queriendo cobrarles 15 mil pesos el lote. Naturalmente, no tenían ese dinero.
Son numerosos los inescrupulosos que se adueñan de los terrenos inundables de la Ribera, e imponen su ley a fuerza de las armas y la violencia. De manera que lentamente se está poblando esa barriada con vecinos que pagaron sumas que superaban ampliamente sus posibilidades, a mafiosos que se hacen pasar por propietarios.
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