La pareja imputada por el crimen de Santiago Miralles está libre: Enrique Piriz por ser absuelto en diciembre y Ana Vargas por haber cumplido la mayor parte de una pena que fue reducida a 10 años. En este momento, nadie está en la cárcel por el brutal asesinato del pequeño. “Nos mataron un hijo y hay dos personas estuvieron totalmente involucradas libres”, reclamó la mamá.
“Cuando casación falla y desvincula totalmente bajo ningún tipo de responsabilidad a Enrique, el hombre que quedó libre, pedimos con los abogados que la causa se elevara a la Corte”, aseguró Silvia Morales, mamá del chiquito asesinado. “Estamos Indignados porque uno lucha hasta último momento porque es lo que nos queda hacer acá y la justicia no te acompaña”, agregó.
En este marco, recordó que de los tres jueces intervinientes en la causa, el único que sigue estando es Carlos Rozanski, y fueron incluidos dos nuevos jueces, los cuales no estuvieron presentes en el momento del debate oral y dictaron la absolución de un imputado y el cambio de condena de su pareja, cuando ya se habían aportado todas las pruebas reunidas en relación a los hechos y se había comprobado la culpabilidad de los imputados.
Si bien los padres de Santiaguito esperan la elevación del caso, entienden que es “bastante complicado” que la Corte pueda evaluar nuevamente la causa. “Vamos a tratar de seguir con lo que podamos con la causa”, adelantó Silvia.
No hay pena que pueda devolver a Santiago, sin embargo, para la familia 8 años de condena no fueron suficientes. “Santiago no tuvo oportunidad de nada. Fue un indefenso y desprotegido de las leyes porque pasaron 8 ochos y los responsables están libres”, lamentó la mamá. “Es una indignación muy grande; nos mataron un hijo y hay dos personas estuvieron totalmente involucradas libres”, agregó.
De acuerdo a los abogados, las justificaciones de casación fueron lo suficientemente válidas para pedir la reducción de la condena. Silvia contó que las autoridades de aferraron a una declaración de la mujer imputada en la que ella sostenía no saber que Santiaguito iba a ser asesinado, y que tenía entendido que iba a ser trasladado a Monte Grande, por ello se la desvinculó del asesinato y cambio la carátula de la causa para ella. “A Santiago lo tuvieron en la casa de ellos, los conocían, eran los papás de un amiguito de él y alguien le dio de comer”, sostuvo firme la mamá de Santiago. “Estas cosas te indignan totalmente. Estamos tratando de seguir pero cada vez te encontrás con menos fuerza para seguir pero estas cosas necesarias y lo único que nos queda hacer acá por Santiago y para que esta gente pague por lo que hicieron”, cerró.
Santiago Miralles fue hallado tres días después de su desaparición en un pozo ciego ubicado en el predio de la quinta lindera a la casa de los Miralles. La autopsia reveló que el niño murió como consecuencia de un traumatismo de cráneo y asfixia por inmersión, ya que recibió al menos dos golpes en la cabeza provocados por una maza u otro objeto similar. Una vez inconsciente, pero aún con vida, lo introdujeron en la cámara séptica con un soga atada en la cintura a la que anudaron una caja con cerámicas.
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