La familia Saibene despedirá a Ricardo, después de 39 años

La familia Saibene despedirá a Ricardo, después de 39 años

 

 

Hace dos semanas hallaron los restos en un horno de La Ochoa, cerca del ex centro de detención cordobés, La Perla.

Tanto lo esperó, lo soñó, que hasta creyó verlo en la calle entre la multitud. Quién sabe si Omar Saibene habrá imaginado este momento. Seguramente hubiera deseado un trago menos amargo, pero la vida da cachetadas que toman a uno por sorpresa. Hace menos de diez días su hijo menor le confirmó una noticia que desde hace 39 años era una incógnita: su hermano Ricardo Enrique, desaparecido el 6 de diciembre de 1975 en manos de un comando militar junto con otros tres amigos frente al Parque Sarmiento, en Córdoba, y luego asesinado, había sido hallado en una fosa en los hornos de La Ochoa, cerca del ex centro de detención La Perla. Los restos fueron cotejados con las muestras de ADN que la familia dejó en 2004 y cerró el largo recorrido de búsqueda, lucha y dolor.

 

Es neumonólogo, aunque dejó de ejercer la medicina después que sufriera una afección cardíaca que derivó en intervenciones quirúrgicas, seis bypass, hace varios años. Con Silvia, su esposa, tuvieron tres hijos, ya grandes, las dos mujeres viven en la ciudad y Omar, el varón, en Córdoba. Habla pausado, a veces clava los ojos en alguien y otras, sólo baja la mirada y pareciera que se pierde entre sus pensamientos, que por estos días deben ser abrumadores. “Mi hermano era una persona hermosa, dulce, educado, compañero de sus padres. Éramos muy amigos. Nos gustaba tomar mates juntos. Una persona brillante, mucho mejor que yo”, evocó sentado en el sillón de su casa, mientras estiraba la mano hasta la mesa ratona para tomar el portarretratos de madera con una foto de Ricardo, tomada cuando cumplió los 18.

 

Ricardo era nueve años menor y veía en Omar un ejemplo a seguir: todos en la familia eran hinchas de Boca Juniors, excepto Omar quien era de River Plate y por ende, así también lo decidió Ricardo; los demás eran radicales, menos los hermanos peronistas; Omar estudió medicina y hasta en eso lo siguió Ricardo. Cuando lo detuvieron y lo cargaron a un Chevy color crema tenía 20, estaba en tercer año de la carrera. Su hermano mayor se había vuelto el año anterior, ya recibido.

 

La lucha por esclarecer el misterio tuvo diferentes episodios en la vida del neumonólogo. Denuncias en comisarías cordobesas, juzgados comunes y federales, en el Ministerio del Interior, en el Arzobispado, en los regimientos militares, y hasta llegó a contactarse con los embajadores de Italia y España (Ricardo tenía ambas ciudadanías) y el secretario de la Organización de los Derechos Humanos de Ginebra, en Suiza.

 

“Siempre lo buscamos, salía con alguno de mis primos cuando teníamos un dato. Fuimos a muchas cárceles a buscarlo, a Sierra Chica, a Mercedes en Buenos Aires, todas las de Córdoba. Golpeábamos las mazmorras y decíamos que buscábamos a Ricardo Enrique Saibene, tratábamos de decirle que podía estar enfermo. En Sierra Chica me metieron sin documento y nos tuvieron esperando a mi primo y a mí, separados, por dos horas”, recordó.

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