“Les digo a mis amistades, hay personas que pasan ocho años presas por robar un televisor, pero alguien que mata a dos personas queda libre al otro día. Esto va a seguir pasando si no cambian las leyes”, lamenta Natalia Monzón.
Iban de La Punta a San Luis en un auto, por la Vía del Peregrino. “Se iban a comer un asado a Potrero de los Funes. Andaban ellos dos solos porque mi mamá murió hace tres meses. Me llamaron un minuto antes para decirme que iban a buscar unas cosas y de ahí pasaban por mi casa (en San Luis) a buscar a mi nena para llevarla con ellos a Potrero”, relata.
En la curva entre la rotonda de empalme con el Camino del Portezuelo (que va a Las Chacras) y la tercera rotonda, el Fiat Duna rojo de los Monzón se encontró de repente, de frente, con un Ford Falcon blanco. Lo manejaba Rolando Darío Martínez, de 36 años, también vecino de La Punta, que presumiblemente volvía a su casa.
El hombre iba alcoholizado. La prueba de alcoholemia arrojó que tenía 1,4 gramos de alcohol en la sangre, informó una fuente de la investigación. El máximo permitido para un conductor es de 0,50.
Probablemente por eso Martínez no pudo dominar su auto en la curva y cruzó a los carriles de la mano contraria.
Por el golpe frontal, Maira Monzón salió despedida del auto y murió en el acto. A su padre lo llevaron al Hospital San Luis, pero no sobrevivió.
Natalia Monzón tiene en claro que nadie le va a devolver la vida de su padre y su hermana. Pero no se resigna a aceptar que el causante de sus muertes esté libre.
Sobre todo, dice, “porque Martínez ya tenía denuncias por accidentes, presentaciones de vecinos porque siempre andaba alcoholizado”.
El esposo de Natalia, Juan David Guiñazú, dice que Martínez “ha tenido un accidente grande frente al estadio provincial ‘Juan Gilberto Funes’, donde chocó contra un poste de luz en una Ford Ranchero”. Además, “sus vecinos lo habrían denunciado en ocho oportunidades por andar a alta velocidad en el barrio y por ingesta de alcohol”.
La jueza Penal Nº 3, Virginia Palacios, quien procesó a Martínez por doble homicidio culposo, le dijo ayer a El Diario de la República que en la investigación judicial no está agregada ninguna de las denuncias mencionadas por los familiares de las víctimas.
Tampoco, dijo, hay constancias de antecedentes de infracciones de tránsito por parte de Martínez o referencias a su posible adicción al alcohol.
La jueza dejó en libertad a Martínez, por el monto de la pena prevista para el delito que le imputó y porque no hay riesgos de que intente eludir o entorpecer la investigación judicial en su contra.
Pero lo inhabilitó provisoriamente para manejar. Y les envió oficios a las municipalidades de San Luis y La Punta y la Jefatura Central de Policía, informándoles de esa disposición, por las dudas de que sorprendan a Martínez al volante de un vehículo.
El mismo día que tomó esa decisión, Palacios recibió en su despacho a Natalia Monzón y le explicó por qué no podía encarcelar al automovilista.
Pero las explicaciones técnico-legales no satisfacen a la hija y hermana de las víctimas, que el miércoles 6 de febrero encabezó una manifestación frente a tribunales, para pedir el encarcelamiento de Martínez. “Que este hombre la pague, destruyó una familia, mi papá era una buena persona, mi hermana tenía 21 años y tenía toda la vida por delante, era una chica divertida”, dice. Y llora. “Maira estaba embarazada, me enteré el día que murió”, cuenta.
Natalia dice que “no merecían morir así. Que cambien las leyes, porque estas personas (quienes causan tragedias como la de su familia) quedan libres, siguen manejando y siguen matando gente”.

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