Una familia la pasó muy mal por entradera en su casa de La Granja

Una familia la pasó muy mal por entradera en su casa de La Granja

Para amenazar a las víctimas, los ladrones usaron una escopeta recortada. Se llevaron dinero y joyas 

Un vecino de La Granja y su madre pasaron una madrugada de pánico, cuando dos ladrones en auto les hicieron una entradera y los mantuvieron amenazados varios minutos con dos armas apoyadas en la cabeza. Sucedió en 138 entre 519 y 520, un barrio que “está cada vez más peligroso”, según coinciden muchos en esa zona. Los delincuentes, encapuchados y con la cara casi tapada, sacaron una pistola 9 milímetros y una escopeta recortada para increpar al dueño de la casa, que volvía hacia las 2 de la madrugada de ayer. En una maniobra típica de esta modalidad de robo, a la víctima la sorprendieron justo cuando estaba entrando el auto. una rafaga de miedo Entre cinco y siete minutos fue el tiempo que los delincuentes permanecieron dentro de la casa, según pudieron calcular ante la consulta de este diario. Ese lapso se pareció a una eternidad teniendo en cuenta que los ladrones en ningún momento dejaron de apuntarles y amenazarlos con las dos armas. Dentro de la vivienda estaban además la esposa del hombre, su hermano, su hija y un amigo. A dos de ellos los despertaron encañonándolos. Si bien a ninguno lo golpearon ni los dejaron encerrados, el hecho de ver de tener enfrente a los asaltantes bastó para que se tratara de una secuencia para olvidar. “Estaban alterados, muy drogados, pidiendo plata y cosas de valor todo el tiempo”, dijeron en la casa. Con joyas de oro, unos mil pesos y billeteras con documentos, los delincuentes decidieron escaparse, sin robarse los electrodomésticos que en un momento parecía que pretendían llevarse. En una camioneta Renault Sandero que se habían robado en jurisdicción de Tolosa, según lo que supieron las víctimas, los ladrones huyeron hacia 519. “el barrio es un desastre” Podía decirse que estas víctimas tenían suerte, porque en más de 20 años en esa cuadra nunca les habían entrado a robar. Distinto fue el caso de su vecino de al lado, que ya sufrió ocho asaltos en su domicilio y subraya que ya no sabe cómo hacer para protegerse. En las últimas dos semanas, le entraron dos veces. Hace alrededor de un año, el barrio se había organizado en juntas vecinales para pedirle más seguridad a la Policía. Esos tiempos quedaron lejos: no hay más reuniones y en la zona prácticamente nadie cree en su utilidad. Otro problema constante y en apariencia imparable es el de los arrebatos callejeros. En este contexto, la violencia se respira todo el tiempo: “Casi todos los vecinos andan armados, por protección”, comentaron resignados.

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