En 2003, Diego Carmona mató a su suegra y baleó a su novia. Lo declararon inimputable, quedó libre y lo acusan de hostigarlos. Hay denuncias cruzadas.
Esa misma noche Carmona terminó preso. Pero luego de múltiples informes psicológicos y médico psiquiátricos, se estableció que sufre alteraciones mentales y no comprende lo que hizo. Por eso fue declarado inimputable y le aplicaron medidas de seguridad: estar internado y medicado para controlar su problema.
Así fue hasta que, en opinión de los profesionales, comenzó a mejorar y empezó a salir del Hospital Mental de Zonda. Y salió en forma definitiva desde el segundo semestre del año pasado, porque tres juntas médicas recomendaron hacer cesar las medidas de seguridad y lo consideraron apto para vivir con su familia, bajo la tutela de su madre y con medicación, dijeron fuentes judiciales.
La familia Correa asegura que a partir de esas salidas volvieron a ser hostigados y a vivir con el miedo a terminar como Lucía en cualquier momento.
Ayer, Paola Correa remarcó como problemas salientes que su hermana Natalia no salga sola por miedo, que en mayo del año pasado el joven le diera a ella un ladrillazo en una pierna. Que en Navidad, al pasar, le dijera: ‘Que mirás mugrienta, querés que te mate como a tu madre’. O que la atacara con una navaja el martes en la tarde cuando discutía con una hermana de Carmona, que también denunció a Paola. ‘Esto no puede seguir así, él se droga con porros y toma alcohol y nos amenaza, ¿están esperando que mate a otro familiar para hacer algo?’, dijo Paola, indignada.
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