La falta de terrenos ya obliga a muchos juninenses a emigrar hacia los pueblos

La falta de terrenos ya obliga a muchos juninenses a emigrar hacia los pueblos
Varias familias tomaron la decisión de construir en Agustina, Roca, Morse, Saforcada y Tiburcio, debido a lo dificultoso de conseguir lotes en Junín. Afirman que si se dan las condiciones estructurales en esas localidades, el éxodo puede multiplicarse en los próximos meses.

Activada por la notable escasez de terrenos que muestra Junín en su sector más urbanizado, la construcción de nuevas casas no sólo se expande hacia las afueras de la ciudad –tal cual publicó Democracia en su edición del miércoles- sino que empieza a fortalecerse en los pueblos del distrito.

Ya se cuentan de a decenas los emprendimientos que, en total, empiezan a cobrar forma de vivienda en Morse, Agustín Roca, Saforcada, Agustina y Fortín Tiburcio, tendencia que fue confirmada por martilleros públicos y por los propios delegados de cada localidad.

De todos modos, estos últimos advirtieron que para que el incipiente ensanchamiento habitacional se mantenga en el tiempo, y habida cuenta de que los lugares donde está empezando a edificar son zonas aún despobladas y carentes de servicios básicos, será necesario que el Estado provincial vuelque los recursos y el municipal disponga las obras que favorezcan la radicación de numerosas familias.

Abel Castrillón, delegado de Saforcada, señaló que hay varios lotes municipales que fueron vendidos y allí están levantando su hogar algunos beneficiarios del programa Pro.Cre.Ar y particulares que, con domicilio actual juninense, aprovechan que el precio de la fracción de suelo es menor y desembolsan allí su capital.

“En este momento se están haciendo unas quince o dieciséis casas en la parte más antigua del pueblo, cuatro o cinco manzanas ubicadas detrás de las vías”, comentó Castrillón, quien le otorga un valor “muy positivo” al hecho de que se sumen pobladores a esa pequeña comarca. “Le va a dar más vida a Saforcada y va a ser un cambio de aire en un ámbito donde estamos acostumbrados a vernos siempre las mismas caras y a hablar de los mismos temas, siempre es bueno interrelacionarse con gente nueva”, agregó.

El panorama no difiere demasiado en Agustín Roca, según comentó Diego Ferrari, el hombre que en abril de 2012 fue votado por sus convecinos para guiar los destinos de la comunidad roquense.

“Hay gente que está buscando lotes para venirse a vivir”, le dijo Ferrari a Democracia, y apuntó que el pueblo está dividido en dos partes: una, la más habitada, cuenta con todos los servicios pero es en la que se van extinguiendo los espacios para edificar; otra, semidesierta pero con mucho por mejorar en cuanto a infraestructura.

“Necesitamos la ampliación del gas natural y realizar mejorado en varias cuadras en el barrio más vacío, porque lo que es la parte principal, ya está cubierta. Hay un sector de Roca que queremos que se vaya ampliando, porque es donde menos se trabaja es por eso que estamos apuntando a reactivarla, a que haya interesados en comprar tierras de ese lado, puesto que en el área principal ya no quedan más para vender. Hay gente que viene de Junín a construir y están los vecinos nuestros, o también juninenses, que han sido sorteados en el Pro.Cre.Ar.”, comentó Ferrari.

Por su parte, el referente de Morse, Jorge Bissio, coincidió con sus colegas en señalar la migración de mucha gente que encuentra su destino en esa localidad. “La construcción de nuevas viviendas encarada por gente que no es del pueblo ya es una realidad que está instalada y que seguramente irá en aumento en la medida en que estén dadas las condiciones que buscan los inversores”, indicó el delegado.

Bissio puntualizó que en el último año, varios cimientos se gestaron, crecieron y hasta ya tomaron forma definitiva de vivienda, lo que representa un hito “por lo rápido que se concretaron esas obras”.

Cabe recordar que lo normal en esos territorios, lo histórico, era el inicio de un puñado de proyectos de hogar cuyo desarrollo demoraba varios años. Pero ahora, con el influjo de los foráneos, la actividad cobró un vértigo nunca antes visto.

En el caso de Morse, la única limitación es la misma que en el resto de las localidades, es decir, que la red de servicios en un momento va a quedar “chica” para la cantidad de proyectos que se pretenden establecer.

“Hoy el pueblo está mejor que nunca. No podría decir que no falta nada, pero si lo comparamos con lo que era hace diez años, ha mejorado muchísimo. Ahora bien, si esta mini expansión cobra una dimensión más importante, va a ser esencial ampliar el tendido de cloacas, agua corriente y electricidad para bien de los nuevos vecinos”, advirtió Bissio.

La seducción de los precios

Los martilleros públicos de la Ciudad confirmaron que existe una “fuga” de juninenses hacia el distrito. “Hemos tenido algunos pedidos en Agustina, Roca, Saforcada. Incluso se han construido casaquintas en Agustina. La razón es que los precios son mucho menores que en Junín”, comentó Daniel Retta, uno de los inmobiliarios más activos en ese tipo de negocios.

El comerciante señaló que las quintas de la zona del camino al balneario, por ejemplo, también son siempre muy buscadas, pero los terrenos son más caros que en las localidades. “Entonces, mucha gente por ahí prefiere viajar un poquito más y comprar en los pueblos”, añadió.

Una casa en zonas de quintas, con dimensiones de 20 por 50 metros cuadrados, con gas, puede costar unos 50 mil dólares; y en la ciudad, 150 mil dólares, en una buena ubicación. “Es importante que llegue el gas al frente, porque a veces estás a dos cuadras y después las posibilidades de que lo tengas son nulas. No es como el agua o las cloacas, que se hacen por barrios enteros”, afirmó el martillero.

Retta agregó que el Pro.Cre.Ar ha movilizado bastante el mercado, pero mucha gente no dispone del dinero para el lote.

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