Tal como lo señalamos en la edición de ayer de EL SIGLO, con el inicio de la estación estival comenzaron a agudizarse los cortes de energía eléctrica en toda la provincia de Tucumán.
Por cierto, se olvidan que desde la empresa proveedora del servicio aseguraban que con "estos valores no se pueden realizar inversiones".
La provincia ha crecido, es cierto, también aumentó el número de clientes. Lo que nunca se mejoró es la infraestructura para proveer estos servicios. Se utilizan los mismo elementos con los que se brindaba servicio para, por ejemplo, a 100 familias, para dárselos a 1.000.
Obviamente esta situación tiene sus consecuencias, que la sufren los tucumanos. El domingo desde horas de la tarde comenzaron los cortes en el servicio en el interior provincial, abarcando la ciudad de Aguilares, y por espacio de varias horas.
A medida que avanzaba la noche, también avanzaba la oscuridad. Primero un nuevo incendio en la planta transformadora ubicada en el Barrio Diza. Luego una planta de la zona norte. En algunos lugares el servicio regresó antes de la 1 del lunes, mientras que en otros se extendió hasta las 3 de la mañana.
Ayer por la mañana un transformador de San Martín al 500 se prendió fuego.
Todo esto sucede ante la poca atención que brinda el ente encargado de controlar los servicios públicos, el mismo que justifica los aumentos en las tarifas
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