Más de 40 personas, de los 300 habitantes de la comunidad wichi no reciben ninguna ayuda estatal por no tener DNI. El mismo problema viven los aborígenes de La Puntana, Misión La Paz, La Merced Grande y San Luis, entre otras.
“Hay pocas madres que cobran la asignación, creo que 15. Muchos cobramos la pensión de invalidez, de $800, porque hay mal de Chagas. Para hacer el trámite es jodido. Nadie se llega hasta acá”, explicó Santos. Es que las 87 familias de Las Vertientes quedan aisladas en los meses de lluvias y en los restantes, desde Santa Victoria, hay que sortear más de 60 kilómetros de caminos difusos y arenales. El agua se saca en bidones del río Pilcomayo, a un kilómetro del caserío, porque hay un problema con el motor del pozo. Según denunciaron madres de la comunidad, la falta de documentos, impide que muchos niños con bajo peso obtengan los bolsones de alimentos, “porque no figuran en el padrón”. El mismo problema viven las comunidades de pescadores aborígenes de La Puntana, Misión La Paz, La Merced Grande y San Luis, entre otras.
Este año en Las Vertientes, como en todas las comunidades que bordean el Pilcomayo hasta Formosa, no hubo buena pesca. Su principal fuente de ingresos se vio afectada por el denominado Proyecto Pantalón, que aguas abajo desvía un caudal de agua importante hacia Paraguay, a 60 kilómetros de la frontera salteña. Según denuncian los aborígenes, miles de pescados murieron por no poder sortear la obra del vecino país. “El río es nuestra madre. De chicos nos daban pescadito para vivir. Ahora no hay pescado, no hay nada. Los canales no sé dónde se llevaron los pescados. Menos mal que tenemos ayuda de la Presidenta, porque cuando tenemos hambre podemos sacar algo de fiado. Si no fuera por eso, no tenemos para comer. Tenemos que campear kilómetros para encontrar un animalito, porque el río los corrió a todos: al quirquincho, al conejo”, dijo el cacique.
Faltaban solo horas para los comicios de las internas abiertas. “Capaz que vamos a recibir ayuda. A cada uno que vota le dan un bolsón”, dijo, pero enseguida agregó que estaba preocupado. “Tenemos miedo de que pierda la Presidenta porque, si nos quitan la pensión, no sé que vamos a hacer”, contó.
“Votamos porque nos dan bolsones”
El cacique Marcelo Santos describió como sería un típico día de elecciones en Las Vertientes: “Nos hacen votar en grupo. Como animalito nos llevan a votar a la escuela en grupo y después nos dan el bolsón. No somos animales. En el cuarto oscuro se tiene el voto preparado y hay que cumplir, porque nos van a ayudar. Yo creo en lo que dicen que van a hacer, pero cuando pasa la elección se olvidan. Pero yo quiero que gane la Presidenta. Porque paró el hambre cuando no hay pescado. Hay veces que cuando yo no tengo fuerzas para ir a campear o pescar voy a tener para comer; cuando necesito saco a cuenta”, explicó. “Acá la ayuda no llega. No hay ninguna casa de material. Estamos a lo último. No hay luz, no hay motor, no tenemos combustible”.
Y siguió: “Los abuelitos no tienen ayuda, ya no tienen fuerzas. Cuando se gotean las casas tienen que levantarse y echar más tierra. Los abuelitos tendrían que tener techo de chapa, para que cuando venga la tormenta ellos queden tranquilos”, exigió Marcelo Santos. “Hay caciques políticos, pero yo fui elegido para salvar a los abuelitos”, terminó.
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