Esa falencia se observa en algunas esquinas de la ciudad. En otras, los carteles de las calles que se cruzan están ubicados en la misma dirección y producen confusión en los vecinos que conducen rodados de dos o cuatro ruedas.
En algunas calles de Junín, la ausencia de cartelería en las esquinas rompe con aquella premisa y obliga a los conductores que se movilizan en rodados de dos o cuatro ruedas a un esfuerzo mental inesperado para determinar si está permitido girar a la derecha –ecuación más complicada de resolver si en la arteria transversal no hay una hilera de autos estacionados que les demuestre cuál es el sentido del carril-, por ejemplo.
En otras, la cartelería fue torcida por acción de choques, vientos o de un pasatiempo adoptado por algunos individuos y así, aparecen los dos nombres del cruce en cuestión apuntando para el mismo lado.
Más allá de que el municipio encaró un plan integral de mejoras en la señalización y que buena parte de la ciudad ya goza de sus frutos, hay sectores de abundante tránsito en los que los “vicios” generados por la falta de postes, chapas identificatorias o todo junto permanecen inmutables ante el reclamo de la población. En resumen: aunque sus nombres estén asignados a nivel catastral, hay barrios en los que es dificultoso ubicar calles porque no está colocada la cartelería indicativa.
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