En marzo, el Municipio canceló el sistema de becas a menores de 18 años y, desde enero, la Provincia le adeuda $80 mil en subsidios que apuntaban a esa misma población. A causa de las dificultades financieras, la institución no pudo pagar los dos últimos salarios a una veintena de profesionales
La institución dedicada a asistir a personas con problemas de adicciones tiene serias dificultades para afrontar los pagos de la veintena de profesionales que colabora allí pero lo más grave, insistió su responsable, es que a causa de la interrupción del convenio que los unía con el municipio y de la deuda que la Provincia mantiene con ellos desde enero de este año se ven obligados a rechazar a adolescentes menores de 18 años con serios problemas de adicción.
Es que tanto el acuerdo que el Municipio dio por finalizado en marzo pasado como el que los une con la Secretaría de la Mujer, el Niño, el Adolescente y la Familia apuntaban a becar a los que se iniciaban tempranamente en la droga y no tienen recursos.
Para dar una magnitud de la demanda de tratamientos de desintoxicación que existe en la ciudad, Cogno confió a PUNTAL que sólo la semana pasada se acercó una quincena de familias a la institución para buscar un tratamiento, pero apenas tres tenían cobertura social. El resto quería saber si podían acceder a algunos de los programas de becas que hoy se encuentran drásticamente restringidos.
Un día después de que la División Drogas Peligrosas incautara el mayor cargamento de cocaína en la ciudad, las palabras de Cogno demuestran que la asistencia de las personas adictas sigue siendo una deuda impaga de los gobernantes.
-¿Cuál es el apoyo financiero con el que cuenta Asociación Nazareth?
-La institución es privada. Nosotros vamos a cumplir 21 años. Durante un tiempo estas instituciones no estaban dentro de ningún marco legal. Pero a fines de los años 90 se legisla el funcionamiento de este tipo de organizaciones y entramos dentro del programa de salud. En consecuencia, funcionamos como una clínica; si bien tenemos una metodología que es de comunidad terapéutica, somos una institución privada en la cual toda persona con cobertura social tiene la posibilidad de hacer nuestro tratamiento ya que la ley obliga a las obras sociales a contemplarlos. Ahora bien, hay un gran franja de personas con problemas de consumo que carecen de una obra social, en consecuencia hemos hecho convenios a nivel nacional, provincial y municipal como un modo de dar respuesta a esta demanda que es mucha.
-¿Cómo es el sistema de becas que ustedes ofrecen?
-Estos sistemas de becas funcionan con los acuerdos que uno hace. A nivel nacional nosotros estamos trabajando desde hace bastante tiempo con el Sedronar. Ellos tienen implementado un sistema de becas por única vez para mayores de 21 años que no tienen recursos. Con la provincia estamos trabajando con la Secretaría de la Niñez, la Adolescencia y la Familia que beca a los menores de edad. Con el municipio teníamos un sistema de becas similar que también era para menores y, bueno, hace días, atrás hicimos un convenio con la Secretaría de Prevención y Asistencia de las Adicciones de la Provincia que maneja un sistema de becas muy similar al del Sedronar y que también es para mayores. Estos son los métodos que la institución ha intentado generar través de los diferentes estamentos de gobierno para brindar asistencia a esta demanda que es bastante compleja.
-¿Cuál es la realidad financiera de Nazareth?
-La dificultad puntual hoy es que el menor está sin cobertura. ¿En qué sentido? Si bien estamos trabajando con menores que ya estaban en tratamiento derivados por la secretaría de la Niñez y la Adolescencia, debido a las dificultades del cobro de estos tratamientos nos hemos visto obligados a no poder tomar más gente. Obviamente que a la gente que ya está incluida en el programa la vamos a seguir asistiendo, pero no podemos tomar casos nuevos porque no hay cobertura. Por otro lado, existió un convenio con la Municipalidad que es de público conocimiento que se cayó en marzo. Entonces, no hay sistemas en este momento que puedan asistir a menores. La dificultad económica que eso le genera a la institución es un aspecto menor si se tiene en cuenta que los menores quedan totalmente desprotegidos. Para dejarlo en claro, estamos hablando de chicos que no tienen recursos económicos para pagar un tratamiento privado o no tienen una obra social que los pueda cubrir. Se trata de una franja bastante importante de jóvenes que a diario van a consultar a la institución y a los que hoy nos vemos impedidos de ofrecerles un tratamiento por esta cuestión de recursos.
-¿Qué monto recibían de la Municipalidad?
-Siete mil pesos al mes.
-¿En marzo se cae definitivamente o con la promesa de que se iba a renovar?
-Bueno, estamos conversando con el doctor Francisco Varela Geuna (secretario de Desarrollo Humano de la Municipalidad) no para rehacer el convenio sino para atender algunos casos puntuales que tal vez podrían ser beneficiarios de un subsidio indidivual. Lo cierto es que llevamos todo un tiempo de negociación durante el cual nosotros no estamos recibiendo jóvenes derivados desde la Municipalidad porque no hay nada formalmente organizado. Con la parte de la Secretaría de la Niñez de la provincia de Córdoba también estamos viendo de qué manera podemos achicar la deuda que tiene la provincia con nosotros porque nos están adeudando cerca de 80 mil pesos. Pero más allá de la suma, lo preocupante es que a esta altura del año todavía no cobramos enero y los meses que siguen.
-¿La Municipalidad también les adeuda una suma?
-Con la Municipalidad teníamos un convenio que fue pagado hasta su finalización, pero el debate que se abrió entonces es qué pasaba con las personas que quedaron dentro del tratamiento. El convenio se cayó pero la gente se quedó. Yo no le puedo decir a la gente que está en tratamiento que se terminó el convenio y por eso le doy el alta. Si bien algunos jóvenes, en el momento en que se terminó el convenio, pasaron a Hospital de Día, hay jóvenes que siguieron internados. Acá hay que ver cómo se piensa esto y cuál es la política de estado. Digamos, si hay decisiones políticas de construir o aportar a este tema o no. Evidentemente, hay desorden en este sentido en donde los perjudicados acá son los jóvenes que se quedan sin posibilidad de acceso a este tratamiento, esto es lo que a nosotros más nos preocupa.
Obviamente, que estas dificultades económicas se sienten porque como cualquier otra institución necesitamos sobrevivir, pero Nazareth lleva veinte años y hemos trabajado con otros gobiernos, los gobiernos van a pasar y la institución sigue estando y el servicio lo seguimos ofreciendo. El problema hoy es este que planteo y no podemos esconderlo bajo la alfombra para que no se vea.
-¿Qué ocurre con el pago de los salarios a los profesionales que trabajan en la comunidad?
-En ese sentido, tengo la suerte de trabajar con un grupo de personas maravillosas que creen en la causa, están convencidos de que esto es noble y que la cuestión económica en algún momento se tiene que ordenar. Todos están cobrando como pueden, estamos casi dos sueldos atrasados. Pero bueno, hay mucho dinero por cobrar que no llega y en la medida que van ingresando recursos a la institución los vamos repartiendo como podemos. Yo soy un agradecido de ellos que aún con todas estas dificultades ninguno abandona el barco porque estamos atendiendo personas y hay un compromiso social muy importante de cada uno de los integrantes del equipo.
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