A diario se reciben numerosas llamadas telefónicas a nuestra redacción, para quejarse por la situación que se agravó en las últimas dos semanas. Piden soluciones lo antes posible.
A diario se reciben en nuestra redacción numerosos llamados de vecinos quienes se quejan por esta situación que debido a las altas temperaturas se ha tornado insostenible en los últimos días, y que afecta especialmente a personas mayores y a niños.
Durante una recorrida realizada ayer por EL LIBERAL en el barrio Autonomía, los vecinos aprovecharon para hacer escuchar sus reclamos.
“Esto se ha tornado insostenible ya, hay que juntar agua en todo tipo de recipientes durante la noche o las primeras horas del día, para poder al menos cocinar y tener para el insumo mínimo al menos en lo que resta del día”, indicó una vecina que habita en el primer piso de uno de los monoblock del mencionado complejo habitacional.
Recolección
Cristian trataba ayer de colocar una canilla en el ingreso de la red de agua a su domicilio, para ver si podía juntar al menos un poco de agua cerca del mediodía, aunque no tenía demasiadas esperanzas de que su tarea sea exitosa.
“Aquí hay que tratar de juntar un poco de agua entre las cinco y las ocho de la mañana, después es imposible”, asegura mientras muestra las pocas gotas que alcanzan a salir desde la canilla que termina de colocar.
Aseguró luego que si bien el problema del agua es algo constante en este sector de la ciudad, se agravó en las últimas dos semanas. “Tratamos de hacer reclamos, pero no podemos comunicarnos, y creo que falta también que los vecinos nos pongamos de acuerdo”, añade.
Su esposa Valeria, agregó que la escasa cantidad de agua que se consigue, no está en buenas condiciones. “Sale turbia, muy sucia, y termina dañando los artefactos del baño”, lamenta.
Valeria se desempeña en un comedor infantil del barrio John Kenneddy, y comentó que en ese lugar se ve con mayor preocupación el tema, ya que hay que hacer “magia” para poder conseguir el agua para cocinar para los chicos.
“La gente sale en carros con tachos para recolectar agua en el canal o en algún otro lugar, para tener al menos para el baño y otras necesidades. De consumir ni hablar, menos de bañarse”, ahondó.
Doña María vive junto a su hija Yamila en el primer piso de uno de los monoblock, y mostró los pequeños recipientes que había alcanzado a llenar durante la noche para poder darse vueltas para cocinar, ya que durante el resto del día, “no cae ni una gota de la canilla”.
“Es imposible la situación. Ahora es peor, y tenemos que desvelarnos para juntar un poco de agua. Para el consumo, tenemos que comprar bidones, y gastar más todavía. Nos bañamos cuando podemos con un hilito de agua. Espero que alguien vea lo que nos pasa y haga algo porque esto es insostenible”, se quejó.
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