Falsificaron las firmas de los jueces federales para transferir fondos

Con ese ardid, cometido entre los años 2005 y 2006, habrían logrado sacar dinero a la AFIP en beneficio de un ex empleado judicial, dos abogados y un procurador que ahora se encuentran procesados.

En un verdadero escándalo, más allá de lo jurídico, podría terminar una investigación que se viene desarrollando, en el más estricto secreto, desde hace unos años en la Justicia Federal de Mendoza.

En la secretaría penal D del Juzgado Federal N° 3, un juez ad hoc (un abogado del foro local especialmente convocado para investigar este caso exclusivamente), se encuentra trabajando sobre una serie de oficios que habrían sido girados contra el Banco Nación, ordenando la devolución de dinero por parte de la AFIP a empresas particulares, en los que las firmas de los jueces federales Olga Pura de Arrabal, Walter Bento y Alfredo Manuel Rodríguez (ya jubilado) fueron falsificadas. Por esa razón, estos magistrados debieron inhibirse de intervenir en el caso.

Según al expediente que se tramita bajo el N° 44.132/T (y que ya acumula cinco cuerpos), los hechos se remontan a 2005 y 2006 y habrían ocurrido en el ámbito del Juzgado Federal N° 2.

Hoy, sin que la investigación haya concluido, un ex empleado del Tribunal, dos abogados de la matrícula (uno de ellos actualmente en funciones dentro de un organismo nacional), un procurador y parientes o amigos de ellos, se encuentran procesados.

El delito en cuestión es falsificación de instrumento público (por la firmas apócrifas de los jueces), estafa al Estado (por el dinero de la AFIP que se ordenó transferir al Banco Nación) y también estafa a los particulares (que nunca cobraron esas devoluciones de la AFIP al finalizar el litigio).

La trama

El trámite, según se pudo reconstruir, se habría iniciado a través de un empleado del juzgado que tenía acceso a los expedientes del organismo nacional. El proceso consistía en, al término de un juicio por ejecuciones fiscales, ordenar al Banco Nación, por medio de un oficio con la firma de alguno de los jueces en turno, la devolución de un dinero que debía ser transferido a una cuenta corriente.

Esos depósitos, unos 20, por un total de unos 200 mil pesos, fueron a cuentas corrientes de amigos o parientes de algunos de los procesados, que después de un tiempo terminaban recuperándolo. Así se desprende de lo declarado por una veintena de testigos que actuaron de "buena fe" y terminaron recibiendo depósitos en sus cuentas corrientes.

En el mismo tenor, el juez ad hoc (con Claudia Nofal, a cargo de la Secretaría D) también está investigando la misteriosa "desaparición" de algunos expedientes por lo que no se descarta que estos casos se incrementen sustancialmente.

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