Primer caso en Córdoba en el que una persona muere por una lesión producida durante un arrebato callejero.
Hace un mes, un hombre murió luego de haber sufrido un arrebato. Mejor dicho, luego de que su mujer, a quien llevaba abrazada a él sobre su motocicleta, lo sufriera: otro motociclista le arrebató la cartera de un tirón, por lo que la moto del matrimonio Guzmán se desestabilizó y ellos cayeron al asfalto. La mujer, Patricia Puchinque, no sufrió heridas graves; pero Mario Alberto Guzmán (47) estaba enfermo: padecía problemas hepáticos. En la caída se golpeó el bazo, por lo que tuvo que ser internado, y su cuadro clínico comenzó a complicarse.
No hay antecedentes. Cuando el fiscal Ernesto de Aragón comenzó a investigar la muerte de Mario Alberto Guzmán consultó la jurisprudencia del Tribunal Superior de Justicia, y se dio con que no había en Córdoba un caso anterior de un arrebato que haya agravado la salud de la víctima hasta desencadenar su muerte.
“Hemos estado revisando la jurisprudencia y encontramos causas similares –de delitos que concurren a agravar la salud de víctima hasta su muerte– pero no en un caso de arrebato”, dijo el fiscal Aragón, titular de la Fiscalía del Distrito IV, Turno 1.
Guzmán no murió por la caída. Pero esa caída le provocó una lesión en el bazo que complicó su situación hepática. El hombre estaba enfermo, sufría sobrepeso e incluso analizaba si debía enfrentar un trasplante de hígado. “En este caso en particular, la lesión en el bazo no es la que le causó la muerte, pero precipitó a agravar el estado de salud deteriorado por consecuencia de la afección hepática que tenía”, precisó el fiscal Aragón.
Rápido y furioso. El hecho ocurrió el martes 29 de octubre, por la mañana. El matrimonio Guzmán se conducía a bordo de una motocicleta por avenida Costanera Norte, a la altura del barrio Villa Urquiza, en la zona oeste de esta Capital. Según fuentes policiales, volvían del médico rumbo a su casa, que estaba pocas cuadras más delante de la esquina con calle Victoria, a donde fueron alcanzados por un asaltante que se conducía en otra motocicleta.
Quien los interceptó es un joven de Villa Urquiza, de 20 años, identificado por la Policía como Sergio Sosa, alias “Cacatúa”. Sosa se acercó a la otra moto, a toda velocidad, realizando una osada maniobra. Con los rodados en movimiento, arrebató la cartera de la mujer, que iba de pasajera, por lo que la pareja cayó al suelo.
Guzmán fue inmediatamente internado en el Hospital San Roque, donde murió dos semanas después, el 14 de noviembre pasado.
El arrebatador huyó rápidamente, pero cuando Guzmán murió, los pesquisas de la división Homicidios lo ubicaron en La Calera, a donde lo fueron a buscar acompañados por efectivos del Eter. Sosa permanece detenido, imputado de “homicidio en ocasión de robo”. “La Fiscalía considera que la lesión que provoca la caída ha sido el desencadenante de la muerte”, remarcó el fiscal De Aragón.
“Es preocupante cuál puede ser la consecuencia de un simple arrebato, este tipo de delitos puede ser muy peligroso para las víctimas”, indicó. La causa se encuentra en los primeros pasos procesales, por lo que todavía hay un marcado hermetismo y no han trascendido los detalles. Es llamativo, sin embargo, que la familia de la víctima fatal no se haya constituido como parte querellante en la causa.
Una mujer en grave estado tras arrebato
El lunes pasado, una mujer de 60 años, identificada como Ada Páez, sufrió graves lesiones en un confuso hecho de robo en Colonia Caroya, al norte provincial, por lo hasta el cierre de esta edición se encontraba internada en grave estado en la clínica Vélez Sarsfield de esta Capital.
Inicialmente se informó que Páez se había lastimado al caer de su bicicleta cuando un delincuente a bordo de una moto quiso arrebatarle la cartera. Sin embargo, por la gravedad de las lesiones –que incluyen fractura de cráneo y de otros huesos– se investiga si la mujer fue, además, golpeada por el ladrón. Páez se dedica a realizar cobranzas, por lo que habría estado “marcada” por los delincuentes.
El hecho, que trascendió este miércoles, ocurrió el lunes pasado a las 11, sobre la calle 168, a la altura de la fábrica de chocolates Arcor de la mencionada localidad. Páez fue trasladada en ambulancia al Hospital Vicente Agüero, a donde se le practicaron curaciones.
Si bien llegó consciente y alcanzó a describir al ladrón ante un policía, luego se descompuso y perdió el conocimiento, por lo que fue derivada de urgencia a la clínica Vélez Sarsfield.
Allí le detectaron un coagulo en la cabeza, por lo que fue intervenida quirúrgicamente, según confirmó Gonzalo Castilla, coordinador del Servicio de Urgencias Médicas del Hospital Vicente Agüero.
El arrebatador huyó, y no había sido identificado, ya que la mujer no pudo proporcionar muchos datos. Según el comisario inspector Ricardo Galarza, jefe de la Departamental Colón, tras la cirugía la mujer se encontraba estable, aunque su pronóstico seguía siendo reservado.
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