El TSJ falló a favor del “derecho campesino”

El máximo tribunal local absolvió del delito de usurpación a campesinos de El Chacho, a los que se les negaba la posesión de 2.700 hectáreas.
Felices, los campesinos festejaron la decisión de la Justicia en la peatonal. Después, volvieron tranquilos a casa.

Felices, los campesinos festejaron la decisión de la Justicia en la peatonal. Después, volvieron tranquilos a casa.

Los campesinos estaban contentos, se lo veía en sus rostros. Pudieron volver tranquilos a su tierra natal, El Chacho, a uno 270 kilómetros de la ciudad de Córdoba. La condena que sobre ellos pesaba por el delito de usurpación fue revocada ayer por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), y con ello se les reconoció la posesión histórica que tienen sobre los campos en los que se criaron.

En 2004, estas familias fueron intimadas a dejar el lugar por empresarios que decían haber adquirido los derechos de esos campos, unas 2.700 hectáreas. En un principio, se trataba de la sociedad de hecho Buttie-Brendel-Ortiz, aunque el que finalmente quedó como querellante contra los campesinos fue Martín Buttie.

En 2004, los lugareños fueron imputados por usurpación, y condenados en 2008 por el juez Ricardo Py, titular de la Cámara Unicameral Penal de Cruz del Eje, quien desconoció la posesión histórica que tenían sobre las tierras.

“Es un fallo histórico que sienta precedente, porque confirma que el derecho de los campesinos es reconocido. Les corresponde seguir viviendo y produciendo de la manera que lo vienen haciendo por generaciones”, dijo Ramiro Fresneda, abogado defensor de las familias.

Roque Farías, nacido en esas tierras, contó que la cría de la vacas, chanchos o cabritos es el único medio de vida que tienen. Aliviado por el reconocimiento del TSJ, el hombre relató: “Fue una sentencia que no merecíamos (la de Py). Apelamos y confiamos en la Justicia, nunca usurpamos tierra, lo que no es nuestro no es nuestro, pero lo que nos pertenece lo vamos a defender como león herido. Si nos quitaban la tierra nos dejaban con los brazos cortados”.

“En la Argentina hay un grave conflicto agrario. La expansión de la frontera agrícola con la soja está afectando derechos humanos básicos. Todavía la decisión del TSJ no está firme y los querellantes pueden apealarla mediante un recurso extraordinario ante la Corte Suprema”, advirtió Fresneda.

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