En el lanzamiento de una serie de encuentros titulados “Aportes para pensar la profundización de la comunicación”, se realizó una charla denominada “Lo estratégico de recuperar Papel Prensa”.
HISTORIA SANGRIENTA
Jorge Déboli abrió la charla contando cómo los diarios La Nación y Clarín, sobre todo este último por su gran peso como monopolio mediático, se benefician con la tenencia de la mayor parte de Papel Prensa y cómo revenden el papel a un precio que asciende casi al doble del precio inicial. Además, hizo un repaso por la historia reciente de la empresa, de la cual forman parte accionistas menores que obtienen el papel a buen precio pero que deben responder a lo que dicte la agencia de noticias DyN, creada por Magnetto, en cuestiones políticas.
Daniel Cecchini, por su parte, puso énfasis en la apropiación ilegal de Papel Prensa durante la última dictadura cívico-militar por parte de La Nación, Clarín y La Razón, de manos de los Graiver. Acentuó que, aunque los compradores pretendieron hacer creer que había sido una transacción legal, la venta se realizó estando la familia Graiver amenazada de muerte. En su libro sobre Papel Prensa, Cecchini cuenta que “se exigía no sólo una prensa silenciada mediante la censura, sino medios cómplices de sus políticas y de sus acciones”, y que fue este el motivo que llevó a los cabecillas del gobierno militar a prácticamente “regalarles” la empresa a los tres diarios. Aclaró, también, que la escalada de poder de cada dueño de estos diarios permitió que, finalmente, Héctor Magnetto se viera más beneficiado que el resto.
LA IMPORTANCIA DE LA DISCUSIÓN
Los oradores enfatizaron que el problema de Papel Prensa radica en el precio inaccesible del papel para los grupos chicos o medios alternativos que desean elevar una mirada distinta a la que manejan los grupos hegemónicos. Déboli habló de la importancia de la prensa escrita que sigue marcando la agenda por sobre las radios y la televisión.
Ante la pregunta de si no sería posible armar otra empresa papelera para proveer a los diarios y revistas del país, los oradores coincidieron en que sería un gasto excesivo, además de la cantidad de años que se tardaría en levantar la planta.
Como respuesta al modo de accionar que deberían tener los comunicadores para lograr que el estado tenga una mayor participación dentro de Papel Prensa y que, en un futuro, se pueda sancionar una ley de Medios Gráficos, los oradores opinaron que tendría que darse un nivel de participación como el que se dio alrededor de los ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, cuando la sociedad en su conjunto salió a disputarle poder a los grupos concentrados.

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