La Facultad de Ingeniería de FASTA, modelo a imitar en Argentina y en el exterior

La Facultad de Ingeniería de FASTA, modelo a imitar en Argentina y en el exterior
En diálogo con “el Retrato…”, el Decano Roberto Giordano Lerena destacó la salida laboral que tienen las especialidades en Ambiente e Informática, y los diversos cursos que brindan para todas las edades, incluso para discapacitados. Además, destacó que alumnos de la institución que está ubicada en Gascón 3145 den cursos en Brasil, Chile y Uruguay.
“A la Ingeniería se la mira como una carrera dura, casi que mítica. Pero no hay nada de eso”. El Decano de la Facultad de Ingeniería de FASTA, Roberto Giordano Lerena, trató de desmitificar los viejos motes que conlleva la profesión que hace años defiende y pretende impulsar, desde su modesto lugar.

En diálogo con “el Retrato…”, no sólo que habló de la Ingeniería en sí, sino también de las dos especialidades que brinda la institución que está ubicada en Gascón 3145, que cuenta con una matrícula de 450 alumnos provenientes de Mar del Plata y la región, puntualmente en Ingeniería Ambiental e Informática, cuyo promedio de duración ronda los siete años y medio.

Lerena, que nació en San Juan, estudió Ingeniería en Sistemas en Tandil y antes de recibirse ya comenzó a trabajar de su profesión. “Estando ahí, conseguí un trabajo en Mar del Plata y viajaba tres veces por semana. Cuando me recibí, me vine para acá y en menos de un mes conseguí empleo y me quedé definitivamente. Ya tengo hijos marplatenses”, recordó quien, en FASTA, está desde el 96.

Demanda y Plan Estratégico:

De movida, Lerena valoró la importante demanda que tiene el país en términos de ingeniería informática. Sin embargo, lamentó que “hay más demanda de profesionales que alumnos. Pero pasa lo mismo en todas las áreas”, para luego contextualizar que “hoy en día, en Argentina se reciben la mitad de los ingenieros que se necesita el sector industrial. Con lo cual, hay una preocupación importante”.

Tras acotar que “todas las ingenierías son duras”, destacó que “en Argentina están homogenizadas por disposición del ministerio de Educación de Nación, a través de un acuerdo con todos los decanos de las facultades de Ingeniería. Hay un organismo que se llama Consejo Federal de Decanos de Ingeniería que regula a todos los decanos de Ingeniería de las universidades del país, sean públicas o privadas. Ahí nacen los lineamientos en términos de estudio para cada una de las 23 especialidades, donde todas comparten un ciclo básico común, con lo cual, la dificultad de las ingenierías es común a cualquier de las otras disciplinas. Es decir, informática, ambiental, química o lo que fuere. Bajo ningún punto de vista una es más fácil que otra”.

“¿Por qué no hay más estudiantes de Ingeniería?”, le preguntó “el Retrato…”, al tiempo que Lerena contestó: “Hoy por hoy, Argentina tiene una realidad basada en un desarrollo industrial que hace 15 años no tenía. De la mano de esa política de promoción industrial, surgió del ministerio de Industria la necesidad de tener más ingenieros. Recién ahí, el ministerio de Educación tomó la iniciativa y creó el Plan Estratégico de Formación de Ingenieros 2012 – 2020. Un instrumento nuevo en nuestro país, que prevé distintos aspectos”.

En ese marco, apuntó: “Una meta tiene que ver con la duplicación de graduados. Por ejemplo, en 2009 se recibieron 5 mil ingenieros y la meta, para 2020, es llegar a los 10 mil. Una meta ambiciosa, que se puede lograr. Es más. Del 2009 al 2012 el número de recibidos aumentó de 5 mil a 6 mil”.

Puntos a seguir:

“Qué se necesita para que pasemos de 5 mil a 10 mil” – se preguntó – para luego acotar que “tenemos que trabajar en tres ejes: en la deserción temprana, que está fuertemente vinculada con una cuestión de vocación y por la diferencias de formación acarreadas desde la secundaria. Tengamos en cuenta que durante muchos años, la ley de educación que en el último año de la secundaria no tuviera secundaria. Entonces, si no tiene clara su vocación, le escapará a las que estén relacionadas con las matemáticas o las ciencias duras, como se las llama”.

En el mismo orden, el Decano añadió que “también hay que trabajar en la deserción tardía o la extensión de la carrera, acarreada por la falta de profesionales en el medio. Esto hace que los alumnos se incorporen al sector productivo antes de recibirse. De hecho, el 88% de nuestros alumnos, de segundo año hacia delante, trabaja. La mitad de ellos lo hace a tiempo completo, es decir, trabajan por lo menos 8 horas y luego vienen a cursar. Como ya no pueden dedicarse full time a la carrera, en vez de tardar un año en cursar cuarto año, tardan dos. Y en vez de cursar dos años quinto año, tardan tres o cuatro. Y la carrera se les hace de 8 o 9 años”.

Mientras que, el tercer eje, pasa por “incrementar el ingreso”: “Hoy en día, tenemos que trabajar el fomento de las ingenierías desde edades tempranas, para que ellos vean a la ingeniería como una carrera interesante, por más que sea sacrificada, como cualquier otra. En ese sentido, por suerte, estamos empezando a salir de una situación crítica. Hace tres años, sí lo era”.

Programas para fomentar el ingreso a la Ingeniería:

El Ingeniero en Sistemas enfatizó que “en el marco del Programa Estratégico, hay una serie de programas, donde nosotros llevamos adelante algunas actividades con el ministerio de Ciencia y Tecnología de Nación y la Fundación Sadosky. Por ejemplo, dictamos cursos de forma gratuita en todos los colegios secundarios de Mar del Plata”.

En ese marco, dijo: “Se diseñó una estrategia para que conjuntamente dictemos cursos en las escuelas y los alumnos puedan desarrollar juegos electrónicos y se vayan entusiasmando, porque realmente es algo apasionante”.

En la misma línea aclaró que “visitamos las escuelas y contamos de qué se tratan las carreras que tenemos”, para inmediatamente soslayar que “llevamos un curso que dura 8 horas y les enseñamos cómo se programa un juego electrónico con una determinada herramienta, en el marco del Plan Conectar Igualdad, donde cada alumno tiene su computadora. Ellos, después, pueden jugar y divertirse. Además, lo arman de acuerdo a lo que pretenden. Los chicos lo toman muy bien porque se involucran en el tema”.

No dejó pasar que también “hay líneas de becas para los alumnos de los últimos años, hay esquemas de proyectos finales para desarrollar en empresas. De esa forma, quien trabaja y estudia puede hacer las dos cosas al mismo tiempo, quizás con un poco más de esfuerzo”.

No obstante, remarcó que por ahora no tienen ningún otro proyecto cercano en mente, en cuanto a la inclusión de alguna nueva ingeniería en FASTA. Más allá de que “presentamos una tecnicatura de higiene y seguridad en el trabajo, con el objetivo de dictarla a distancia. Que complementaría nuestra licenciatura, en la cual asisten unos 1.800 alumnos”.

Convenios y salida laboral:

Dato no menor soslayó Lerena. “Actualmente tenemos convenios con 94 empresas de la región, donde nuestros alumnos hacen prácticas profesionales, pasantías y proyectos finales. Con lo cual, el abanico es bastante amplio”, soslayó antes de citar que “si su desempeño es bueno, que por lo general es, terminan recibiendo una propuesta formal para seguir. Entonces, es normal que los alumnos consigan trabajo a una edad temprana. Es más, nos llegan más pedidos de los que podemos satisfacer. Somos muy fuertes y reconocidos a nivel nacional e internacional, por los proyectos finales en informática”.

La importancia de la Ingeniería Ambiental:

El destacado profesional también recordó que “con la Ingeniería Ambiental comenzamos cuando, al observar la ciudad, nos dimos cuenta que iba a existir la necesidad de preocuparse por el medioambiente. Problemas como: erosión costera, salinización de las napas, inundación, contaminación del aire y las playas, el uso de agroquímicos, el emisario submarino. En todos esos temas estamos trabajando conjuntamente con el Municipio”.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Primero, “hay que generar más conciencia sobre el cuidado del medioambiente y de administrar la problemática desde el punto de vista de la ingeniería. El que construye un edificio no puede ver nada más que eso. Tiene que ver y entender que está en lugar donde hay otras cuestiones, como la energía y las cloacas, por ejemplo. Es decir, hace falta una visión multidisciplinaria, más abierta, para que todo ande bien. Ahora, en Mar del Plata, se está comenzando a dar”.

En ese contexto, dijo: “En los últimos años, en Mar del Plata le comenzó a dar más importancia al medioambiente. Hay un cambio un cambio importante en la conciencia colectiva. Pero hace 15 años no pasaba nada de esto. Sacar los barcos hundidos del Puerto no es solo para facilitar la navegación y que los turistas tengan una visión más linda, sino que es una cuestión de contaminación”.

Programas para todos:

Sobre el final de extenso y completo diálogo con el Decano de la Facultad de Ingeniería de FASTA, añadió que “también tenemos un programa de inserción de adultos mayores al mundo digital. Les damos cursos gratuitos a los jubilados, donde aprenden a usar una computadora, navegar por internet, entrar en Facebook, comunicarse con sus nietos, y para ese sector es una actividad muy interesante”.

“Otra actividad tiene que ver con tics y discapacidad – siguió - un proyecto de manera interdisciplinaria con la Escuela de Ciencias y la Educación, donde los cursos son dados por ingenieros y psicopedagogos, porque a los ingenieros nos es difícil la parte docente. Es decir, nosotros aportamos la pata técnica y ellos la docente”.

Como también “cursos de andragogía”, que consisten en “cursos para mayores por mayores: cómo los mayores sin ser docente tienen la posibilidad de transferir sus conocimientos a otros. Junto con la Universidad de Sevilla (España)”.

Mientras que, finalmente, hizo foco en los cursos de “innovación y emprendedorismo”. Es decir, “tratar que los alumnos dejen de ser simples espectadores y se involucren siendo protagonistas. Al ser reconocidos a nivel internacional, estamos dictando en Brasil, Chile y Uruguay un curso, en el marco de un concurso del Banco Interamericano de Desarrollo, para fomentar la cultura de innovación y emprendedorismo en la facultad de ingeniería. Nuestros alumnos dan clases. Entonces, no solo enseñamos, sino que también aprendemos”.

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