A través de un comunicado firmado por el decano, profesores y alumnos, denunciaron que personas que se identifican como integrantes del Centro de Estudiantes facilitan la entrada de niños y adultos para pedir dinero dentro del edificio de Puán al 480
Según un comunicado emitido días después de un altercado entre una docente embarazada que fue golpeada accidentalmente por un grupo de chicos que jugaban un partido de fútbol en el patio, una cantidad de menores circula a diario por la facultad pidiendo dinero, no por voluntad propia, sino “apadrinados” por adultos que les brindan protección.
“Estamos convencidos de que tanto los niños que deambulan por la Facultadcomo algunos mayores que piden dinero son víctimas de un sistema de trata de personas”, precisó el comunicado
De acuerdo con el texto firmado por el decano, la vicedecana, secretarios y estudiantes “los menores no están autorizados a entrar y permanecer en la institución. Pero personas que se identifican como integrantes de comisiones del Centro de Estudiantes les facilitan el ingreso y protección”. Y concluye: “Tras lo ocurrido con la profesora, algunas de esas personas impidieron al decano desalojar a los menores del patio. Esas mismas personas ocultaron a los chicos que golpearon a la docente”.
El decano Hugo Trinchero reconoce la situación, pero también asegura que “no es la única facultad donde sucede” y subraya que están ahí desde finales de los 90 y que “algunos ya son adolescentes”. Agregó que “Entran a pedir, no por cuenta propia. Por eso decimos que son víctimas de un sistema de trata. Nosotros no estamos en contra de los chicos y tampoco queremos ala Policíaenla Facultad. Losconsideramos víctimas y los queremos cuidar, buscando una solución”.
Loreley El Jaber, la docente que recibió el pelotazo, hará hoy una nueva presentación antes las autoridades educativas. “Les pedí a los chicos tres veces que pararan y no me dieron bolilla. La pelota siempre siguió rodando y en ese momento recibí el pelotazo, al costado de la panza”, explica. “Entré en crisis y me puse a llorar”.
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