El tiroteo se desató por la puja de 70 puestos laborales en una obra encargada por una firma nacional a Contreras Hermanos. Ocurrió ayer a la mañana en la calle Rawson al 1.200, a un par de cuadras de la sede de la UOCRA, cuando unos 30 integrantes de la facción conocida como “Dragones” llegaron hasta la sede de la mencionada empresa para realizar un “escrache” por contratar personal del otro sector gremial.
Sobre las 9:50 de ayer se desató un feroz tiroteo con una treintena de individuos por bando, entre integrantes del gremio de la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina) y la corriente sindical disidente conocida como “Dragones”. Ambos grupos están enfrentados hace unos cuatro años por la conducción del gremio y por puestos de trabajo en la rama de la construcción, a lo que subyace una lucha política de fondo.
El fuego cruzado duró varios minutos, sin importarles a sus protagonistas que personas ajenas a esa puja interna transitaran por el lugar.
Todo se inició cuando una facción de los dragones, realizaban un “escrache” a las oficinas de Contreras Hermanos, ubicadas en la calle Rawson 1.251, en cercanías de la sede de la UOCRA y llegaron hasta el lugar integrantes del otro grupo. Unos 30 hombres por lado, se batieron a duelo en plena vía pública en el radio de la calle Rawson, entre Urquiza, Alsina y Saavedra, con vecinos y personas ajenas al conflicto sindical caminando por la calle o pasando con sus vehículos.
Los testimonios recabados por Diario Patagónico en el sitio del tiroteo dan cuenta de que un hombre mayor que caminaba por Alsina, quedó en medio de las dos facciones cuando comenzó el enfrentamiento. Por fortuna, señalaron los testigos, empezó a correr calle abajo por esa avenida cubriéndose de los plomos que iban y venían. “No sabía qué hacer el hombre, quedó en el medio de las balas”, relató una de las comerciantes del lugar.
Según el testimonio de otro vecino, un grupo de violentos se apostó sobre un galpón. Desde allí, según observó, al menos cuatro personas armadas se cubrieron detrás de un taxi estacionado en la vereda y apoyaban sus manos y las armas en el techo del vehículo. En esa posición disparaban hacia otro bando, que respondió de la misma forma. Así un tiro de calibre 9 milímetros quedó como evidencia del fuego cruzado, incrustado en el galpón.
Una vecina de la calle Rawson, explicó al personal policial que ella se encontraba a esa hora rezando en el interior de su vivienda, una práctica que como católica realiza todas las mañanas. Sin embargo, cuando escuchó los estruendos se acercó a la ventana y observó que había varios hombres con armas en sus manos. La mujer entonces cerró las persianas y temió por la situación.
HASTA UNA VIEJA AMETRALLADORA
Otro habitante del sector le contó a Diario Patagónico que vio a un hombre en la calle con una ametralladora y que al momento de querer hacerla funcionar se le trabó, por lo que volvió a esconderla en un vehículo.
El enfrentamiento armado que, según el saldo de la policía, dejó al menos una docena de vainas servidas calibre 22, así como vainas y plomos de calibre 9 milímetros.
Los casquillos de las balas reflejaban un enfrentamiento de magnitud, pese a que los violentos, de uno y otro bando, trataron de esconder la mayor cantidad de proyectiles posible ante la llegada de la policía. Incluso un Fiat Uno -dominio IFC 710- estacionado en el sector fue alcanzado por una bala en la luneta trasera.
Tomaron intervención personal policial de las seccionales Primera, al mando del comisario Rubén Cifuentes, y Segunda, al mando del comisario Horacio Antinopay. Así, ante la llegada de los uniformados un bando se apostó en la calle Rawson, al oeste de la esquina con Saavedra en la jurisdicción de la Segunda y el otro al este de la mencionada esquina, en jurisdicción de la Primera.
Ante el arribo de la policía los manifestantes escondieron las armas y la gran mayoría se marchó, sin que se produjeran detenidos ni se reportaran heridos. Mientras, la Policía Científica secuestró las vainas y plomos encontradas escondidas en nichos de gas y tapas de ductos cloacales.
También la Unidad Regional de Policía apostó una guardia de Infantería ante la posibilidad de nuevos enfrentamientos, al tiempo que tomó intervención judicial la fiscalía.
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