La Fundación Salteña de Ciegos convoca a costureras y profesores de actividades prácticas para trabajar en el proyecto.
Ya está en marcha el proyecto “Libros sensoriales: una nueva alternativa para niños ciegos”, de la Fundación Salteña de Ciegos; pero para que los tiempos estipulados puedan cumplirse, precisan costureras y profesores de actividades prácticas que trabajen en la confección del material. Así la entidad, creada en 2004, suma a su calidad de centro de rehabilitación y capacitación la misión de producir obras adaptadas para discapacitados visuales.
La directora de la Fundación, María Elena Pastrana, le contó a El Tribuno que hace un tiempo venían detectando que entre la población de estudiantes con discapacidad visual que está cursando los niveles terciario y universitario existen dificultades para expresarse en lenguaje académico. “En el análisis de las causas de esta situación vimos que uno de los principales problemas era que años atrás no existía material de estimulación del hábito de la lectura para los pequeños con ceguera o disminución visual. Tampoco había algún espacio en el país que los produjera”, explicó.
Esa realidad los impulsó a buscar alternativas para la estimulación del hábito de la lectura y esa reflexión los llevó a plantear la producción de libros sensoriales para niños con discapacidad visual, desde los primeros meses a los siete años. Según María Elena, el objetivo es que estos chicos crezcan teniendo como compañero natural de juegos al libro, igual que muchos otros infantes. El reto no es menor porque la visión es una habilidad global, que posibilita tomar información en conjunto. Es también instantánea como una impresión fotográfica y sintética, porque consigue pasar de las partes al todo. Y los contenidos de los libros para niños se distribuyen en cada página sobre estas bases. Mientras que el tacto es parcial, analítico y secuencial, lo que implica que los discapacitados visuales progresivamente van reconociendo los objetos con las yemas de los dedos. Primero captan bordes, relieves y texturas y, por último, llegan a la idea del objeto en sí.
Además la construcción del conocimiento para ellos conlleva el uso de todas las expresiones sensoriales que poseen, por ello al equipo de la Fundación le pareció novedoso y pertinente que cada página tuviera diversas texturas, aromas y sabores, estímulos que los niños necesitan para formarse una idea del mundo.
“Contamos con una impresora industrial Braille y con un cuerpo de profesionales especializados en discapacidad visual, fundamental para el tratamiento de los temas de los cuentos”, agregó María Elena. “Ayúdame a vestir”, “De paseo con papá” y “El bolso de mi abuela” son los tres títulos que se encuentran en proceso. La redacción y el vocabulario empleados en los relatos están acordes con el público destinatario y las historias van impresas en tinta y en Braille.
Las imágenes son coloridas y ofrecen fuertes contrastes porque así el discapacitado visual puede compartir la lectura con el chico vidente y también le resultarán atrayentes al que tiene un resto visual mínimo.
El equipo está trabajando cinco horas diarias, durante dos meses. La actividad es rentada y se juntan de lunes a viernes, de 15 a 20, en San Luis 491. Las costureras armarán las hojas, que son de tela lavable, y los profesores de actividades prácticas harán las figuras en sobrerrelieve en materiales como goma eva. Según el cronograma que establecieron, deberán elaborar las páginas, imprimir los relatos en tinta y en Braille, y armar los libros antes de diciembre, cuando realizarán jornadas de promoción del hábito de la lectura entre los niños con discapacidad visual.
“La situación actual mejorará evidentemente, porque el proyecto proporcionará la existencia de un espacio productor de libros para niños con discapacidad visual, lo que asegurará que los padres y los educadores cuenten con la oportunidad de obtener siempre este material. Y ello mejorará la calidad educativa y de vida de los pequeños”, se esperanzó María Elena Pastrana.
Ficcionalizaron tres acciones cotidianas
Se seleccionaron tres temas que resultan de interés para los niños con discapacidad visual: “Ayúdame a vestir”, “De paseo con papá” y “El bolso de mi abuela”, que estarán presentados dentro de un bolso y una caja de madera. Estos títulos se corresponden con tres etapas distintas: de 0 a 3, de 3 a 5 y de 5 a 7 años.
A la Fundación le queda pendiente hacer convenios con empresas de la región para obtener apoyo económico a cambio de la publicidad de sus servicios o productos en las contratapas de los libros. También deben acordar con las escuelas especiales y los municipios la llegada de los libros a los niños con discapacidad visual que vivan tanto en la ciudad como en el interior de la provincia.
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