Extenso motín en tres pabellones de la U11 dejó cinco presos heridos

Extenso motín en tres pabellones de la U11 dejó cinco presos heridos
Fue la versión oficial de lo sucedido ayer en el penal provincial. Familiares de los internos denunciaron más lesionados y una violenta represión. Hubo quema de colchones y balas de goma.

Cuarenta presos protagonizaron ayer un motín en la Unidad 11 que derivó en una represión policial con gases lacrimógenos, postas de goma y matafuegos para apagar el incendio provocado en tres pabellones con la quema generalizada de colchones en los comedores. Anoche, desde el Ministerio Público Fiscal aseguraron que el hecho dejó un saldo de cinco internos con heridas leves.

Fuego y humo dominaron la escena, detonaciones varias y gritos que atravesaron los muros de la cárcel. Los incidentes comenzaron alrededor de las 12.30 en el pabellón cuatro donde estaba -antes de su fuga- Luis Aboy, ya que fue sancionado por el hecho y alojado en otro sector.

Los disturbios luego se propagaron a los pabellones dos y cinco. Comenzó por una pérdida de agua en una celda. Ese fue el detonante, aunque el malestar de los internos venía hace días porque están sin teléfono.

En medio de la represión, el pabellón dos de máxima seguridad, que aloja a condenados por delitos graves, fue el que más resistió.

Según informó la Policía, uno de los detenidos llegó a utilizar la puerta de una heladera como escudo y un palo de escoba con punta de lanza. Se trata del interno que fue testigo de un juicio por torturas contra guardiacárceles de la U11.

Así se amotinó en el comedor, hasta que los guardias lo redujeron por la fuerza y lo trasladaron hasta el sector Enfermería.

El conflicto movilizó a un grupo de 20 familiares que, desesperados, reclamaron en el ingreso de la cárcel una explicación a las autoridades policiales. En medio de la incertidumbre, denunciaron maltrato y atropello.

“Mamá, están reprimiendo mal”, fue lo que dijo un interno por celular, en ese momento.

“Eso es lo que hacen, los recagan a palos. Escuchá cómo gritan los pibes”, añadió la mujer. Minuto a minuto iban llegando sus familiares y en masa denunciaron que “la comida es para perros y el agua es marrón, no se puede tomar, no tienen teléfono y maltratan a la visita. Tres horas nos hacen esperar”.

“Cometieron un error y la están pagando. Son seres humanos y los tratan como animales”, expresaron, dispuestos a quedarse hasta obtener una respuesta.

“Acá no sale ninguna camioneta hasta que baje un comisario y nos explique qué está pasando”, dijeron.

Interpelaron a las autoridades policiales varias veces, detrás del alambrado que en ese momento los separaba del subsecretario de Seguridad, Gustavo Pereyra, el jefe de Unidad, Claudio Pérez, y el director de Unidades de Detención, José Luis Maidana.

La respuesta de las autoridades carcelarias llegó luego de quemar una cubierta y bloquear el paso de vehículos en el portón principal de entrada.

Recobraron la calma cuando Maidana se acercó y les comunicó que, organizados por pabellón, iban a ver a sus familiares presos. El fiscal de turno, Agustín García, se hizo presente en la unidad y supervisó tanto las entrevistas a los internos como las revisaciones médicas. “Lo convocamos para dar mayor transparencia”, dijo Maidana.

El inicio

Según contó Maidana, todo comenzó alrededor al mediodía, cuando un preso se quejó por una pérdida de agua en una celda. Un celador reveló su reclamo, y en el interín, comenzó la quema de colchones en el comedor del pabellón cuatro, que los reclusos sacaron de sus celdas. Ahí son 12.

A la protesta se plegaron los pabellones dos, con 16 detenidos; y cinco, con 12. Personal de la Unidad convocó a los Bomberos y el grupo de requisa que sacó por la fuerza a los internos. “Se los retiró para que no inhalen humo”, dijo Maidana.

En esta situación, el comisario añadió que la Policía tuvo que hacer uso de la fuerza para sacar a los internos que se resistieron, utilizando gases lacrimógenos y postas de goma. Ocurrió en el caso del preso que se amotinó con la puerta de heladera como escudo y de otro compañero del pabellón dos.

Si bien la pérdida de agua motivó el conflicto, en realidad se informó que el reclamo viene de antes y por otra razón. Maidana precisó que desde hace 20 días que el sector viejo de la cárcel está sin teléfono. Ya se hizo la gestión a través de Telefónica para reestablecer las líneas, pero todavía el problema no se ha resuelto. Mientras tanto, aseguró que el gobierno provincial proveyó tarjetas con crédito para celulares.

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