Las extensas colas, la inevitable postal de cada comienzo de mes

Las extensas colas, la inevitable postal de cada comienzo de mes

Pagar servicios y sacar dinero del cajero es una pesadilla para los platenses

Así como en las calles platenses es paisaje cotidiano el tránsito de colectivos, la descarga de mercadería en la puerta de los negocios, la circulación de coches o el paso apurado de la gente, a principios del mes se agregan a la escena urbana las colas, esas largas filas de personas que salen del ámbito en el que tiene lugar el trámite y se extienden, en varios metros y eternos minutos, a lo largo de la vereda. Primer lunes de octubre, ayer se reeditaron las ya crónicas concentraciones de vecinos que pierden un tiempo infinito, por lo general, para pagar las cuentas, cobrar haberes, sacar dinero del cajero o realizar alguna clase de gestión en una oficina de atención al público. En medio de un microcentro ganado por las colas, producto, como se dijo, de estos días de vencimientos de impuestos y facturas, llamó la atención una inmensa fila de jóvenes que arrancaba en el locutorio de 6 entre 48 y 49, seguía por 48, y concluía recién en la puerta del Banco Nación, ya en 7 y 48. Se trató, en ese caso, de estudiantes universitarios que se acercaron al local para cargar la tarjeta SUBE con el subsidio de los $200 por cuatrimestre que le otorga a ese sector de alumnos la Municipalidad. Las demoras para hacerse del abono de viajes en micro, malhumoró a varios de los estudiantes. “Es cierto que éste es un beneficio para nosotros, pero podrían organizarse mejor y no hacernos perder tanto tiempo”, apuntó un joven que llevaba, según confió, unos cuarenta minutos avanzando a paso lento; “si sabía que iba a tardar tanto para cargar la SUBE venía en otro momento”, se quejó una chica. Este beneficio lo instrumenta la Comuna y consiste en una subvención a los alumnos regulares de la UNLP que les posibilita realizar dos viajes diarios, durante veinte días al mes, con una tarifa máxima de $2.50 que se reduce a $1.50 cuando el recorrido es de una sección. Esas colas sin fin Más allá del trámite al que se acogen los estudiantes, que es un evento puntual que se repite dos veces al año, puesto que el crédito para el “boleto universitario” equivale a $100 cada dos meses y medio, comenzó el nuevo mes y se volvieron a ver las colas de siempre en los bancos, los cajeros automáticos, las empresas de servicios y los locales con sistemas de pago rápido, los que hace tiempo perdieron su función originaria de agilizar el circuito de cobros y hoy se muestran igual de recargados de usuarios que, por caso, las entidades bancarias. Además de que por razones prácticas, de coincidencia con los días en que la gente percibe sus salarios, todos los vencimientos ocurren más o menos en las mismas fechas y en una franja de días acotada a la primera decena del mes, los bancos han restringido, con los años, parte de sus prestaciones relacionadas con los cobros de servicios e impuestos. Así lo remarcaba una mujer que integraba ayer una larga fila de usuarios en un centro de pago “exprés” de plaza Italia y con una pila de boletas en la mano, recordaba, con cierta nostalgia, “la época en que hacíamos todos los trámites para pagar en el banco, incluso en aquellos en los que no éramos clientes”. Los centros de pago rápido, sobrecargados Es que la mayor parte de las entidades que conforman el circuito bancario ha dejado de cobrar cuentas a aquellos que no son clientes y eso redunda en una sobredemanda de usuarios en los locales de pago rápido, que sí aceptan todo tipo de cobros. Pero ocurre que en esos centros de pago (son tres los que conforman la red del sistema) los primeros días mes también se ven desbordados de vecinos que necesitan cumplir con sus obligaciones de usuarios y contribuyentes. Para explicar, de alguna manera, las causas de las largas colas que se forman en esos locales, los comerciantes que adhieren a la modalidad de cobro rápido aducen “baja rentabilidad” en el negocio, como así también problemas para afrontar los costos de todos los empleados que se necesitarían para abrir todas las cajas y atender con mayor velocidad.

Comentá la nota