Jóvenes estudiantes que cobran 1.200 pesos por mes son los encargados de poner la cara ante los ciudadanos furiosos con el gobernador José Alperovich, la ausencia de policías, la falta de agua de la SAT y los cortes de luz de EDET.
Los pasantes que trabajan en el subsuelo de la Casa de Gobierno, en condiciones casi infrahumanas, son los encargados de contener el aluvión de quejas, mientras los funcionarios se dan la gran vida.
La gente en muchos casos llama llorando, desesperada, ante la falta de respuestas a sus graves problemas. Los chicos son utilizados como la cara visible del desastroso servicio de la firma chilena EDET y de la SAT.
Estos estudiantes, en algunos casos de otras provincias, cumplen cinco horas de tarea por día, por 1.200 pesos mensuales, con un régimen de "tres por tres": trabajan tres días corridos -aunque sean feriados- y descansan otros tres. Por cada turno hay cuatro o cinco telefonistas, y en total suman alrededor de medio centenar de pasantes.
Durante los saqueos tuvieron sus jornadas más difíciles, atendiendo miles de llamadas. Para peor a quienes llegaron tarde al trabajo, por tener que atravesar una ciudad en llamas, hasta los amenazaron con descuentos en el sueldo.
Violando la norma que regula las pasantías, los jefes tampoco les dan permiso en muchos casos cuando los estudiantes tienen que rendir sus exámenes. Para incumplir la ley, alegan que tienen poco personal.
Mientras Alperovich lleva diez años "apretando" a los privados para que cumplan con todo tipo de requerimientos, la explotación laboral por parte del Estado está a la vista de todos en la Casa de Gobierno.

Comentá la nota