Un grupo de damnificados por la detonación de la planta química Raponi se manifestó ayer por las calles del barrio por la demora en las obras de reconstrucción.
A horas de cumplirse un mes de la explosión de la planta química Raponi en el barrio Alta Córdoba, un grupo de vecinos damnificados se manifestó ayer por la manzana que rodea el depósito detonado, para denunciar que la Municipalidad no finalizó el relevamiento y que muchos no recibieron ayuda para el arreglo de sus viviendas.
SW al cumplirse cuatro semanas de la explosión (ocurrió el 6 de noviembre) por la cual se encuentra detenido el propietario de la Química Raponi Industrial, Sergio Raponi, imputado de “estrago doloso agravado”.
Con cánticos que decían: “A un mes de la explosión, queremos solución”, los vecinos se autoconvocaron en Avellaneda y Gorgona recibiendo a su paso algunos bocinazos en adhesión, mientras que otras familias preferían mantenerse en las puertas de sus casas.
Hugo Frontera, otro de los vecinos afectados, recordó que hace algunas semanas elaboraron un petitorio dirigido a las autoridades provinciales y municipales exigiendo entre otras cosas subsidios a los damnificados.
“No se cumplió nada de lo pedido. Los arreglos están todos retrasados, dando prioridad según el ‘color político’. No se finalizó con el relevamiento de las viviendas afectadas por la explosión, y todavía hay casas que tienen los techos apuntalados y las ventadas tapadas con nylon”, comentó Frontera.
Al mismo tiempo, aseguró que el sábado, al cumplirse un mes de la explosión, se realizará una misa a las 12 en pasaje Rodríguez Peña al 2.800 para recordar lo sucedido y homenajear a la vecina fallecida, María Angélica Cueto. La ceremonia religiosa estará a cargo del presbístero Rubén Viani, de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de calle Fragueiro.
Tras la misa, está prevista una nueva protesta que apuntará al municipio y la Provincia. “Desde la Municipalidad nos dicen que están sobrecargados por todas las tareas que hay que hacer en el barrio, y en la Provincia ‘se lavaron las manos’”, aseguró Frontera.
Cabe recordar que hace más de dos semanas comenzaron las tareas de demolición de tres viviendas en riesgo a cargo de la empresa Brasca, y que aún restan otras tres más en peligro de derrumbarse.
Según afirmaron los vecinos, al menos seis familias se mudaron aceptando el ofrecimiento de la Provincia del pago de los alquileres, y pero muchos aún no tienen dónde ir porque no cuentan con los garantes necesarios para rentar otra vivienda.
Melina, otra de las damnificadas de Alta Córdoba, señaló por su parte que la marcha se realizó ayer por lo simbólico del día (la explosión ocurrió un jueves). “Nuestra movilización representa la injusticia que vivimos, y las respuestas que aún esperamos. Porque más allá de los ocurrido con nuestras viviendas y también nuestros electrodomésticos (que nadie nos reconoce) nuestros chicos tienen daños psicológicos por lo que pasó”, aseguró.
El miedo persiste
Melina indicó, además, que los vecinos tienen miedo. “Todavía no sabemos qué químicos encontraron en ese depósito. Se investiga si había una cocina de droga. No sabemos si aún hay riesgos”, aseguró en diálogo con LA MAÑANA.
Del mismo modo, otros habitantes de la “Zona Cero” aseguraron que esta semana vieron que ingresaban técnicos especializados y que en la noche del miércoles observaron que de la planta emanaba “humo”. “No sabemos si estamos respirando aún aire contaminado, si vivimos en Chernobyl o en Alta Córdoba. No nos informaron nada, porque dicen que la investigación está bajo secreto e sumario”, aseguró.
Cabe recordar que la fiscal Eve Flores, quien interviene en la causa por la explosión en Alta Córdoba, ordenó realizar nuevas pericias en el lugar, las cuales estarán a cargo de profesionales de la Universidad Nacional de Córdoba.
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