En el orden nacional, la reforma impulsada por el kirchnerismo exige que los partidos políticos celebren internas abiertas, obligatorias y simultáneas para seleccionar a quienes serán sus candidatos a presidente, senador y diputado nacional. Un sistema similar ya fue aplicado en Tucumán, aunque durante un breve período.
De la celebración de las internas abiertas podían intervenir todos los ciudadanos que figuraban en el padrón general. No obstante, los electores no estaban obligados a participar porque, más allá de la modalidad (un acto simultáneo para todos los partidos), seguía tratándose de unos comicios internos.
Pese a no estar afiliados a un determinado partido, los electores podían participar de los comicios y sufragar por uno de los precandidatos. El sistema, propiciado a partir de un proyecto del legislador Roque Alvarez, buscaba fortalecer la participación y dinamizar la vida interna de los partidos.
Una objeción que suscitaba el mecanismo, posteriormente derogado, es que los partidos o frentes que contaban con un candidato único no participaban de las internas abiertas. No obstante, los afiliados de esas agrupaciones podían sufragar en la contienda de otras fuerzas políticas.

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