No quiero un paro de 48 horas". La frase, según trascendió, habría sido pronunciada por la presidenta Cristina Kirchner en relación con las negociaciones que vienen manteniendo los expendedores de estaciones de servicio, el sindicato que nuclea a sus empleados (FOESGRA) y las petroleras para definir una mayor margen de rentabilidad para el sector.
Si bien continúan las instancias de diálogo, especialmente entre Acuña y los funcionarios y también con YPF, la principal petrolera del mercado, el miércoles que viene, podría definirse otro paro, esta vez de dos días.
"Es la única salida", señaló ayer uno de los dirigentes del sector muy excéptico en cuanto a la posibilidad de que el Gobierno arbitre una salida favorable para el negocio de los surtidores.
Mientras tanto, los estacioneros más optimistas aseguran que la alternativa más viable para destrabar el conflicto es que el Gobierno reduzca la carga impositiva que grava la comercialización de hidrocarburos.


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