Lo manifestó y policía retirado presentado como testigo en la causa donde se investiga la existencia de un centro clandestino de detención que funcionaba en el edificio de la ex Jefatura de Policía de Tucumán. Hoy se presentará a declarar uno de los testigos más esperados por sus dichos en las distintas etapas de la investigación de desaparición de personas.
Cuando los integrantes del Tribunal Oral Federal, le preguntaron si en esa dependencia se hacían listas de estudiantes, dirigentes y políticos "peligrosos", Chuchuy Linares, explicó que "se sólo se recopilaba información y se hacían legajos de personas públicas. Que yo tenga entendido, no se hacían ahí listas", agregando, a la consulta de que si los policías del D2 (Departamento de Investigaciones Personales) iban a las asambleas estudiantiles y gremiales, que "se recogían panfletos, publicaciones de diarios, u otras manifestaciones públicas".
Pero esas manifestaciones no quedaron allí, ya que ante una consulta del doctor Bernardo Lobo Bugeau, querellante en esta causa, pidiera que se leyera un informe rubricado por un oficial policial de ese departamenteo policial en el año 1977, Chuchuy Linares tuvo que admitir que "la recopilación de información iba más allá y se hacían informes de antecedentes".
Finalmente dijo desconocer las tareas que se realizaban en otras dependencias, aduciendo la necesidad de "mantenerse lejos de los militares. Ellos sabrán lo que han hecho".
Por otra parte prestó declaración Silvia Frías de Díaz quién relató el secuestro de su esposo, el odontólogo Hugo Díaz, ocurrido en junio de 1976.
"Mi esposo fue sacado de mi casa y de mi cama. Lo último que gritó fue: ‘chau flaca’", rememoró.
Contó que "luego comenzó la larga e infructuosa búsqueda para saber adónde se lo llevaron a mi marido".
Logró hablar hasta con Mario Albino Zimmerman, quién le preguntó si estaba segura que "‘su marido no está con otra mina en el Caribe’. Yo estaba embarazada de cuatro meses. Eso demuestra que además de la tortura real había tortura psíquica"
En busca de su marido, habló Roberto Heriberto Albornoz, con un capellán militar y con el militar Alberto Cerúsico. Nunca más volvió a saber nada de él.
Luego declaró el teniente Coronel Alberto Cerúsico, quién ya había sido citado como testigo en el juicio por la desaparición del ex senador provincial, Guillermo Vargas Aignasse.
Durante la dictadura, Cerúsico era jefe militar de la Casa de Gobierno, con tareas administrativas de mantenimiento.
Admitió que Frías le pidió ayuda por su esposo, aunque no recordó exactamente qué habló ni qué le informó.
"Mi acceso a la información era muy difícil porque mi grado entonces era bajo, era capitán, y las áreas eran compartimentadas, más en Inteligencia. Le dije que debía prepararse para criar sola a su hija, pero no sabía nada de su marido", declaró.
Cerúsico señaló que en Tucumán había operaciones militares, pero negó que se haya alcanzado el estatus de guerra.
Para hoy se espera el testimonio de Juan Martín Martín, considerado clave, ya que se considera su testimonio es central en la causa, pues el testigo declaró ante la CONADEP y la Comisión Bicameral de Tucumán y dio detalles sobre el funcionamiento del CCD Jefatura de Policía y relató que vio a diversos prisioneros
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