Tras las declaraciones testimoniales de empleados y el dueño del local, todo apuntaba a un extrabajador que tuvo problemas laborales con su empleador. Al parecer, esta persona no tiene un paradero fijo, lo cual dificulta su ubicación.
Las principales líneas investigativas apuntaban a un muchacho que trabajaba hasta hace poco tiempo en la heladería y que fue despedido. Un elemento que se orienta en este sentido es que la caja de seguridad violentada, donde se guardaba la mayor parte del dinero, está empotrada en una pared pero muy bien disimulada, “no cualquiera la ve”, afirmaron fuentes policiales que trabajaron en el lugar del hecho.
Tras las declaraciones testimoniales de empleados y el dueño del local, todo apuntaba a un extrabajador que tuvo problemas laborales con su empleador. Los elementos de prueba fueron puestos en conocimiento del Juzgado de Instrucción en turno, que ordenó algunas medidas, pero para librar la orden de allanamiento y detención del sospechoso faltaba lo fundamental: la dirección de su domicilio. Al parecer, esta persona no tiene un paradero fijo, lo cual dificulta su ubicación, publica Uno
Comentá la nota