Una excursión al infierno: Belgrano le ganaba a Independiente, pero el partido fue suspendido cuando agredieron a Olave

Una excursión al infierno: Belgrano le ganaba a Independiente, pero el partido fue suspendido cuando agredieron a Olave
Bochorno. La “B” le ganaba 1-0 al Rojo y era escolta de Vélez, pero el partido no se reanudó tras el intervalo porque los barras locales lo impidieron.
Los casi 1.500 hinchas de Belgrano no lo podían creer. La Policía comenzaba a desalojarlos de la cabecera sur del Estadio Libertadores de América mientras asistían atónitos al show que la barra brava de Independiente había montado. Seis bombas de estruendo caídas sobre el arco que ocupaba Juan Carlos Olave obligaron a Saúl Laverni a suspender el partido.

No había arrancado la segunda etapa y la ilusión de los piratas de verse en el segundo puesto en la tabla del Torneo Inicial se llenaba de incertidumbre. Belgrano le ganaba 1-0 a Independiente y le confirmaba al país sus intenciones de pelear por el título. Pero la violencia, ese cáncer que aún la dirigencia del fútbol no ha logrado extirpar de los estadios, irrumpía con la impunidad de siempre.

Aturdido después de que dos petardos explotaran a centímetros, Olave, con un zumbido que le duró hasta un par de horas después de finalizado el partido, fue auxiliado por el jefe del cuerpo médico del club José Luna. Pidió continuar. Pero en cuestión de minutos, cuatro nuevas bombas cruzaron el alambrado, demostrando que el poder de los violentos sigue en plena vigencia.

Desde los cuatro costados (incluso desde la misma popular) se escuchó el repudio. “Vos sos de Racing la p… que te p…” y “váyanse todos”, entonaron los indignados. Hicieron suya la cruzada del presidente Javier Cantero para erradicar las prácticas más oscuras, esas que incluyen aliento a cambio de dinero. “Canteeero, Canteeero”, alentaron al dirigente que, según contaron testigos, estaba destrozado por lo ocurrido.

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