José Nassif amplió la entrevista con Nuevo Diario desde Beersheba, donde reside con su esposa Julia Ganom. Explicó qué les impide regresar a la provincia. Uno de sus hijos, Isaac, ingresó al ejército en ese país y cuenta que lo hizo para defender a sus seres queridos. En tanto, desde Tel Aviv, Noga Rosenberg relata su experiencia y el temor que causan los misiles.
Sobre la vida cotidiana aseguró que es muy buena en esas tierras. Ponderó la seguridad urbana y la tranquilidad con la que se puede transitar por las calles a cualquier hora, sin rastros de delincuencia ni crímenes como en las grandes ciudades del mundo.
Su ponderación de la vida en Israel obviamente contrasta al momento de compararla con las relaciones con Palestina.
Su hijo mayor presta servicios en la marina de guerra y su hija en el ejército, mientras que un adolescente comparte aún la vida en la casa paterna.
Al consultarle sobre si piensa dejar Israel ante la virulencia de los ataques, es categórico al señalar: “Es muy difícil, estamos acostumbrados a una vida donde se respeta plenamente al ser humano”.
José regresó en cuatro oportunidades al terruño natal, lo que le permite hacer algunas comparaciones. “Allá -por Santiago- no hay respeto ni para circular por las calles. Aquí los autos se detienen cuando alguien va a cruzar. Se respetan las luces verdes de los semáforos. Podemos salir a cualquier hora sin miedo a ser asaltados. No hay robos. Quiero mucho a Santiago, volvería mañana mismo, pero mi familia y mis hijos están habituados a otra forma de vida”, destacó.
Sin embargo, no desconoce la realidad y cuenta que por la mañana su hija fue a la universidad a pesar de la advertencia de su madre por la sucesión de bombardeos: “Apenas salió sonaron las alertas, pero por suerte pudo encontrar un refugio cercano y ponerse a cubierto; todo este
tiempo es así, de tensión sobre tensión”.
Todos los ciudadanos poseen en sus casas máscaras antigas en prevención de ataques con armas químicas. “El Estado provee estas máscaras, una para cada integrante de la familia. Hacemos, pese a todo, una vida normal. Estamos en guerra pero seguimos adelante; esto es digno de admiración”, afirmó.
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