Hoy, la provincia cuenta con cuatro radares, dos fijos y dos móviles. Además, se avanza en la compra de otros 23 equipos, aunque no estarían para el verano.
“El número de actas labradas hasta el momento está acorde con lo que se esperaba. Tenemos un promedio de 5.000 actas mensuales entre los equipos fijos y los móviles. Estos últimos no generan tantas actas como los fijos, pero contribuyen mucho más a la sensación de control”, le dijo a Diario UNO el subsecretario de la APSV, Mariano Cuvertino.
Las vacaciones de verano son momentos críticos en cuanto al tránsito vehicular en las rutas. Sin embargo, la provincia sólo podrá contar para esa época del año con los aparatos que tiene en la actualidad más el convenio con seis municipios y comunas que cuentan con sus radares.
El proceso licitatorio para la adquisición de nuevos equipos que se inició en octubre con la apertura de sobres todavía está en la etapa del proceso de análisis técnico y de la oferta económica que puede llevar entre 30 y 60 días. “La idea es poder firmar el contrato a fines de diciembre o en enero. Suponiendo que se cumpla con ese tiempo, a los móviles se los puede poner en la calle en 15 días, pero para los fijos se necesita mucho más tiempo porque requieren de la habilitación que hace el Inti (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) y Comercio Interior, que son trámites que no manejamos nosotros”, explicó Cuvertino.
En total está en trámite la compra de 23 equipos, de los cuales hay ocho móviles y 15 fijos. Eso dejaría con un total de 10 radares móviles y 17 fijos operados por la provincia.
El funcionario aseguró que hasta el momento la experiencia de radarización “es positiva”, pero es “absolutamente necesario llevar la cantidad de equipos a un número razonable para cubrir todo el territorio provincial”.
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