30 excepciones rindieron $17 millones

Muni. Son permisos para ‘saltar’ normativa dados a desarrollistas. A cambio, pagaron ese monto en obras.
En la ex papelera Kraft, en Juniors, el municipio permitió tres torres de 120 metros. La desarrollista aportará $3,6 millones en levantar 4 jardines.

Se trata de acuerdos entre el municipio y empresas constructoras por el que el primero les autoriza “excepciones” normativas en los proyectos y, en compensación, las desarrollistas “devuelven” parte de la rentabilidad extra que ganan con ese permiso pagando obra pública.

La gestión Giacomino lleva cerradas 30 negociaciones de ese tipo –haciendo uso de mecanismos previstos en diversas ordenanzas– y, en el marco de las mismas, los privados suman un aporte de 17,2 millones de pesos en trabajos de obra de diferente magnitud.

A la vez, existen otros 15 acuerdos en marcha con diverso grado de avance, en los que no se calculó aún cuál debería ser el aporte de los desarrollistas.

Aunque cada caso tiene características propias, diversa escala y matices legales, los privados que solicitan entrar en este mecanismo de excepción en general levantan obras de envergadura: desde un edificio o la ampliación de un shopping a grandes complejos de torres. Y lo que más solicitan es poder utilizar en forma diferente a la prevista en ordenanza la superficie que pueden construir. En muchos casos, esto equivale a dejar más terreno libre en el lote donde construyen para crecer en altura por sobre el límite permitido.

Eduardo Bianqui, titular de Desarrollo Urbano municipal, defendió los acuerdos e insitió en que se cierran “siguiendo mecanismos previstos en las ordenanzas, que son herramientas del Ejecutivo municipal”. Esto significa que para autorizar estas vías de excepción el intendente no necesita la intervención del Concejo Deliberante.

“Por eso no se trata de concertaciones público-privadas, porque esas sí requieren sanción del cuerpo”, dijo. El caso emblema de este tipo es la cerrada con Edisur, la firma que construye varios barrios en el nacimiento de la Cañada.

Muy diferente es la postura que se viene sosteniendo desde el Concejo. Varios bloques opositores (el Frente Cívico, la UCR) han cuestionados diversos acuerdos de esta clase rubricados por el municipio, como el celebrado con Euromayor en relación al complejo de seis torres de departamento que se le permitió levantar en la ex Cervecería Córdoba. En ese caso, por ejemplo, las críticas apuntaron a la “falta de claridad” e información sobre el acuerdo, y la doble interpretación que permitía parte de la normativa en función a la cual se autorizó la megaobra.

El juecismo, en tanto, denunció por “exigua” la “plusvalía” que se le cobró a la empresa por la excepción: en el proyecto Euromayor invertirá 360 millones de pesos y al Estado aportó 2 millones en reparar la Casona Municipal de calle Rioja.

Esa clase de obras que se exigen a las desarrollistas por gozar del beneficio de poder aprovechar “más” el suelo (respecto de lo que establece la normativa general en esa zona de la ciudad) se denominan “complementarias”, y están previstas en la ordenanza 11.272.

Cada vez que la comuna da un permiso de ese tipo, los proyectos ganan rentabilidad: suman superficie a vender (más departamentos, etc.), o mejoran su ecuación de costo-beneficio de otra manera.

Última polémica. El caso llegó al Concejo esta semana, en boca de un grupo de vecinos que se oponen al proyecto que afecta el edificio de la ex papelera Kraft, en Juniors. En torno a ese inmueble (protegido por su valor patrimonial) la comuna autorizó tres torres de 120 metros y otros edificios a Edilicia Suez, usando este mecanismo.

La empresa hará cuatro jardines maternales por 3,6 millones de pesos. “La ordenanza de patrimonio cultural dice que para proteger el patrimonio y liberar suelo alrededor, se permite redistribuir construcción. Por eso se readecuó lo edificado a tres torres de 120 metros”, señaló Bianqui. El funcionario está citado por los concejales a dar explicaciones sobre el tema.

En función a la información brindada por la Municipalidad, los mayores aportes realizados dentro de estos convenios son los dos ya citados más un edificio de 72 metros propiedad de Tarjeta Naranja, construido por el estudio AFT en Humberto Primo. Esa localización cae dentro de la zona especial “Portal del Abasto”, una área en torno al río donde se buscó promover altura. El privado en ese caso aporta 2,2 millones de pesos.

Cervecería. En la ex fábrica de Alberdi la comuna autorizó a Euromayor un seis torres de 900 departamentos, área comercial, oficinas y cocheras. La zona una compleja serie de ordenanzas. La firma puso $2 millones en la Casona.

Milénica. Esa mayor altura autorizó la comuna como excepción a torres de vivienda de la firma de Euclides Bugliotti, en Rodríguez del Busto. El marco legal es el art. 13 de la ordenanza 10.740. La firma pagó $ 437 mil en veredas.

Gama SA. Cerró 2 acuerdos de excepción para usar menos suelo del autorizado y ganar en altura: de 12 m se le autorizó 50 m en Sagrada Familia, y de 36 m a 55,5 m en Cárcano y Colón. Aporta $2 millones para el Comedia.

Nuevocentro. El shopping y la comuna avanzan en un acuerdo de esta clase, en el que se enmarca la ampliación de cocheras que realiza el centro comercial. Se analiza la proporción lugares/superficie construida. En proceso.

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