El mágico incremento en los padrones de este año en la mayoría de los pueblos contrasta con el casi nulo aumento poblacional que mostraron los censos 2001 y 2010.
asi nula evolución que tuvo la población entre los censos nacionales 2001 y 2010 en todas las localidades de los departamentos Minas y Pocho y la notable diferencia en la cantidad de votantes registrada en las recientes elecciones comunales, de gobernador y vice y en las PASO presidenciales permiten suponer con alto grado de certeza la puesta en marcha a partir de 2011 de prácticas fraudulentas electorales en gran parte de los pueblos que conforman esas dos pequeñas jurisdicciones del territorio cordobés.
Tal como demostró LA MAÑANA con una serie de notas a principios del mes de agosto, con el fin de torcer el resultado final de las elecciones para cargos ejecutivos locales o de bancas departamentales para la Legislatura de Córdoba, los padrones electorales de estos pueblos fueron engrosados notablemente con ciudadanos que nunca vivieron ni viven allí según se desprende de la comparación de los dos últimos censos federales.
En el departamento Minas, las comunas de Ciénaga de Coro, Estancia Guadalupe y Guasapampa redujeron su población de manera notable entre 2001 y 2010. En cambio las localidades de La Playa, Tosno, El Chacho, Talaini y San Carlos aumentaron la cifra de residentes pero de una manera casi ínfima.
En Ciénaga de Coro la cantidad de residentes bajó de 314 a 303 en ese período de 9 años. Sin embargo, por arte de magia el padrón electoral utilizado en las elecciones del 5 de julio pasado (de cargos provinciales) fue de 845 ciudadanos. En otras palabras, incluyó 542 personas más que el último censo de 2010. La suba demográfica fue de casi 180% en sólo 57 meses. Además hay que tener en cuenta que los padrones incluyen sólo a personas de 18 años o más, por lo que la población sería aún mayor si se contaran los niños y adolescentes.
En Estancia Guadalupe pasó algo similar. En el censo de 2001 se contabilizaron 157 residentes estables. La cifra bajó 9 años más tarde a 140. Sin embargo, el padrón electoral del 5 de julio subió a 377 ciudadanos, lo que implica un sorprendente incremento demográfico de más del 150% en menos de 5 años. Las dudas se potencian si se tiene en cuenta que el padrón aplicado en los polémicos comicios comunales del 26 de julio incluyó a 414 vecinos, 37 más que en julio.
En Guasapampa los censos confirmaron otro caso más de disminución demográfica ya que la cantidad de vecinos bajó de 163 a 129. Sin embargo, el padrón incluyó el 5 de julio pasado a 271 personas. Esto implicó un crecimiento de más del 100% en menos de un lustro.
Aunque en las otras cinco poblaciones del departamento Minas creció la cifra de residentes estables entre 2001 y 2010, ningún argumento serio justifica el notable incremento que tuvo el padrón para este año.
En Tosno la cantidad de vecinos subió en 9 años de 56 a 94 personas y en los últimos 5 años el padrón trepó a 162 votantes (más del doble que en último relevamiento censal).
La Playa, El Chacho, Talaíni y San Carlos Minas registran estadísticas mucho más reales. En la primera de esas comunas la población subió de 193 a 207 personas en 9 años y luego el padrón se incrementó a 225 vecinos en 5 años. En El Chacho, las cifras evolucionaron de 146 a 154 y a 162 en el último padrón.
En Talaini el incremento se dio entre los 96 habitantes de 2001 a los 112 de 2010 y de allí se pasa a los 150 empadronados de este año.
Finalmente en San Carlos Minas, los censos demostraron una suba demográfica de 1215 a 1311 pobladores y luego un fuerte incremento en la cantidad de empadronados (1921 en total).
Similar panorama en Pocho
En el departamento Pocho, otra de las jurisdicciones más pequeñas de la Provincia en términos demográficos, se da un panorama muy similar.
En Chancaní se relevaron 116 residentes estables en 2001. La cifra aumentó a 422 en 2010. El padrón de 2015 subió a 955, es decir más de un 100% en 5 años.
En Las Palmas la cantidad de habitantes bajó de 61 a 43 en 9 años. Sin embargo, el padrón trepó a 236 votantes en el último lustro.
En San Jerónimo la población subió de 73 a 85 vecinos entre los dos censos y luego experimentó un incremento de más del 150% para llegar a los 198 empadronados de este año.
En Tala Cañada el relevamiento censal de 2001 constató 176 pobladores. La cifra trepó a 183 en 2010 y a 275 en el padrón 2015
En Villa de Pocho la población subió de 125 vecinos en 2001 a 171 en 2010. Mágicamente el padrón de 2015 suma 481 ciudadanos de más de 18 años, lo que implica un incremento de casi 180%.
En Salsacate, cabecera departamental, los guarismos muestran una suba demográfica de 1205 a 1275 en 9 años y a 1860 en el restante lustro.
La comuna de Los Talares representa la única excepción en el departamento Pocho. La población estable evolucionó de 28 seres humanos en 2001 a 157 en 2010 y el padrón bajó a 134 vecinos este año.
Si bien es verdad que en todos estos pueblos los padrones incluyen varios vecinos que viven en otras poblaciones pero que tienen sus raíces y se identifican plenamente con las comunidades donde votan, la cifra real de estos casos no implica más que el 20 o 30% de los padrones.
La notable diferencia entre la cantidad de personas habilitadas para sufragar y las que viven realmente en los pueblos según quedó demostrado con los censos, confirma la práctica constante de cambios domicilios “truchos”. Aunque la dirigencia política opositora en cada una de estas localidades continuamente denuncia estos fenómenos ningún fiscal federal se anima a investigar esta situación y eso que la legislación actual contempla este tipo de delitos.
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