Evaluaron el accionar municipal en la contingencia provocada por las lluvias

El secretario general, Daniel Freggiaro, se refirió a las intervenciones y falencias que tuvo el Municipio frente a las dificultades generadas por el desborde del Arroyo. El funcionario mostró un sinceramiento pocas veces visto en las autoridades gubernamentales, dado que reconoció falta de coordinación en algunos sectores.

La intervención que realizó el Municipio para brindar asistencia a los damnificados por el temporal, incluyó a todas las dependencias locales por lo que Daniel Freggiaro, secretario general de la Comuna, hizo un balance sobre el trabajo llevado a cabo durante la contingencia provocada por las lluvias registradas en la última semana.

“En primer lugar estamos cerrando un diagnóstico interdisciplinario entre todas las áreas municipales que trabajaron durante el período de lluvias que trajo anegamientos en distintos sectores de la ciudad, para ver cuáles fueron nuestras virtudes y defectos, que por lo general fueron más defectos que virtudes”, indicó el funcionario.

“Podemos adelantar que hay tres o cuatro cosas que tenemos que tener siempre presente cada vez que llueva, más allá de los acuerdos, avances y obras que podamos realizar”, agregó Freggiaro resaltando que “la primera es que la población tiene que tener en claro que viviendo en una ciudad cuyo régimen pluviométrico es del orden de los 900 milímetros por año, hay riesgos de contar con una o dos tormentas fuertes que nos descargue volúmenes importantes de lluvias. Y esto lo identificamos como un inconveniente reciente si tenemos en cuenta que el viernes pasado cayeron más de 60 milímetros en 40 minutos.

“Pensemos que son 600.000 litros de agua por manzana los que caen con una lluvia como la del viernes; y tienen que correr hacia las calles, que es el 10 por ciento del total de la manzana, para poder llegar al Arroyo. Esto significa que quienes vivan en las proximidades del Paseo Ribereño tendrán procesos de anegamientos que pueden ser de 10 centímetros como también de medio metro, entonces esto es inevitable e inexorable que ocurra por más que tengamos las bombas extractoras”.

Un temporal

Advirtió además que “otra cuestión que quedó muy en claro con esta lluvia, que fueron 10 días completos de precipitaciones, es que en una parte alta de la cuenca hubo mucha agua con lo cual presenciamos una crecida enorme del Arroyo, es decir que los cinco metros de altura significó un récord similar al de la inundación de 1995 en términos de agua pasando por este lugar.

“Y después tenemos el complemento del viernes donde tuvimos una lluvia local con un nivel razonable; en estos casos los lugares que se anegaron rápidamente son José Hernández, en la confluencia del Puente del Bicentenario con la salida del Chu-chú; el rincón que queda tanto del lado de John Kennedy como de Hernández por la ruta nacional Nº 8; los barrios 27 de Noviembre y 9 de Julio; el Centro; Belgrano y Güemes. Estos son los sectores en donde hay que tener previsto como Municipio la asistencia inmediata cuando en la ciudad cae una lluvia fuerte ya que siempre serán los primeros afectados”.

Deficiencias propias

Freggiaro también evaluó el accionar municipal: “Nos faltó un poco de coordinación, pero es propio de un equipo que se está ensamblando, en consecuencia todos tuvimos una alta predisposición en salir a trabajar pero carecimos de relación, por eso por ahí aparecíamos dos o tres funcionarios en el mismo lugar y nos olvidábamos de otras zonas. En segundo lugar me parece que estuvimos carentes de atención a estas cuestiones de poner una bomba a funcionar en el momento que tiene que estar, digamos por ahí no solamente la cantidad de agua que uno puede sacar en el momento, sino también la oportunidad de hacerlo.

“Concretamente lo que nos ocurrió con la bomba eléctrica que está a la altura de Azcuénaga, es que está previsto que empiece a funcionar cuando el agua todavía no llegó al cordón, por eso tiene un flotador, al estar cortada la electricidad la bomba empezó a andar tres horas después lo cual significó que el agua acumulada provoque anegamientos y esto es lo que no nos puede pasar bajo ningún punto de vista. Nosotros habíamos verificado la bomba el viernes anterior, con la gente de Obras Sanitarias, porque es una intervención que regularmente hacemos y el equipo funcionaba bien. El lunes cuando tuvo que trabajar, por un corte de energía, sin ninguna duda justificado, de la Cooperativa Eléctrica, no arrancó. Entonces tenemos que rever este tipo de cosas”, explicó Freggiaro.

Conclusión

Por último el funcionario a modo de conclusión dijo: “Tengo una impresión, de tipo personal, de que la inundación anterior a esta, en la cual el sistema fluvial funcionó perfectamente, llevó a que nos despreocupáramos, y evidentemente nos faltó algo de control para ver que todas las compuertas estuvieran en su lugar. Porque en realidad el resto fue nada más que exceso de agua, estaba viendo que desde el 1º de este mes hasta el 10 llovió todos los días en Pergamino, el total acumulado en ese tiempo fue del orden de los 300 milímetros y pensemos que el promedio de febrero durante 100 años es de 140 milímetros, es decir que llovió casi dos veces y medio más solamente en 10 días”.

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