La colonia agrícola del Valle Inferior comenzó a ser mirada con cierto grado de interés para el desarrollo de cultivos alternativos y no tradicionales como la quinua y el amaranto, y a partir de incipientes experiencias productivas locales y transferencia de tecnología desde Bolivia.
También hizo referencia al tema con el objetivo de incentivar aún más el desarrollo, el ingeniero agrónomo Fernando Arevillca de la Unidad Técnica de Oruro, en el vecino país del altiplano.
Este último señaló a "Río Negro" que resulta "rentable" la producción de quinua en cuanto a la variedad que se adapte a la zona. Puso como ejemplo que en el altiplano hay rindes de 580 kilogramos por hectárea.
El coordinador de las jornadas, y de la carrera de Ingeniería Agronómica de la UNRN, Carlos Bezic, destacó que este tipo de ensayos puede ser beneficioso para la colonia agrícola ya que se pueden aprovechar para la siembra de quinua, aquellos "manchones" de suelos "malos" que no favorecen la calidad en producción de cebolla. Agregó que se puede trabajar la "zonificación" a la vez que resaltó el éxito entre la concurrencia para escuchar este tipo de comentarios.
Por otro lado, los expertos de esa casa de altos estudios, Fanny Zubillaga y Daniel Barrio, divulgaron aspectos relacionados con las primeras pruebas que se están desarrollando en la Estación Experimental del INTA, sobre el amaranto. Este cultivo tiene múltiples usos tanto en la alimentación humana y animal como en la industria, medicina y en la ornamentación.
Se aprovechó la oportunidad para ofrecer semillas de cultivo a algunos productores a fin de iniciar algunas experimentaciones propias, y también se comentó sobre el manejo tecnológico, el empleo de variedades adaptables como cruentus, antorcha y dorado.
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