Se trata de la primera encuesta sobre la repercusión emocional de la inserción educativa en los adultos mayores. Fue realizada por el Cepram y arrojó además que logró mejorar el ánimo del 87% de los censados y el 77% siente que ha recuperado su ilusión de vivir.
El censo fue efectuado por el Centro de Promoción del Adulto Mayor y se implementó sobre 2.000 personas que participan de alguna de las actividades que el centro propone.
Al respecto Blanca Córdoba, encargada de Comunicación institucional del espacio, detalló la importancia de la medición, ya que es “la primera vez que se puede determinar cómo impacta el programa educativo en el bienestar psicológico de las personas”.
Hasta el momento se han procesado los datos de 700 encuestados entre alumnos que llegan por primera vez y otros que tienen en promedio cuatro a cinco años de permanencia. Sin embargo, los resultados son contundentes. La educación mejora la calidad de vida de los adultos mayores.
“Los resultados fueron más que alentadores, nunca pensamos que iban a ser tan contundentes ni pensamos en tan altos índices”, añadió Córdoba.
Los primeros resultados muestran que el 96% de los mayores llegan a la institución buscando favorecer su crecimiento personal. «Programas educativos como éste facilitan estar actualizado, mejorar la memoria, la atención, estar activo, es decir, va en dirección a cumplir las metas de integridad yoica», explica Andrés Urrutia, coordinador académico del Centro de Promoción del Adulto Mayor y especialista en adultez y senectud de la Facultad de Psicología de la UNC.
En tanto, el 98 % de los encuestados el mantenerse activo sea un motivo importante y muy importante a la hora de incluirse en programa de educación continua que propone el Cepram. El 92% de los encuestados además aseguró que la intención de mejorar la vida diaria, es el principal motor a la hora de buscar sumarse a una propuesta educativa.
«Estas personas tienen clarísimo además, que el proceso de envejecimiento los puede desactualizar en términos históricos o afectar biológicamente o poner bajo una inacción, entonces lo que están buscando no es casual», apunta Urrutia. De esa manera lo manifiesta el 92 % que se inscribe buscando actualizarse y estar al día.
Así como ante las fallas de la memoria se trata de mantenerse lúcido, ejercitándola de diversas maneras, ante la pérdida de amigos o espacios de encuentro por el retiro laboral o por la muerte, los mayores buscan nutrir la red social insertándose en lugares que acrecienten las amistades. Por eso, para el 84 % de los que se inscriben, el hacer amigos e insertarse en un grupo, llega a ser tan importante.
Laura Cartensen, una de las referentes en los estudios sobre vejez, señala un adulto mayor, “ante la conciencia del final o la brevedad de la vida, se buscan las actividades que promueven la gratificación social casi de inmediato. Entonces se elige estar con los amigos, con las personas que nos hacen sentir bien, se invierte mejor el tiempo y se evitan situaciones angustiantes”. Del informe se desprende que el 94% de los alumnos tuvo muchos y bastantes momentos de alegría y felicidad durante el cursado.
Las autoevaluaciones surgidas de la encuesta hablan que el 87% siente que ha mejorado su estado de ánimo considerablemente. Y más aún, que el 77% ha recuperado su ilusión de vivir.
En tanto el 92% de los alumnos manifiesta haber crecido personalmente, bastante y mucho tras su paso por las aulas. El hecho de que el 80% diga que ha cambiado su actitud frente a la vida, es consecuencia de los aprendizajes significativos que fueron haciendo en estos años y que esta experiencia trascendió lo académico para ser llevado a lo cotidiano.
El 93 % de los alumnos siente que efectivamente logró actualizar sus conocimientos. El 86 % dijo que hizo nuevos amigos mientras estudiaba.
En este sentido, Urrutia señaló que “el que conoce más, tiene más posibilidades de apropiarse del mundo. Cuando más se sabe, cuando más metas realizables se tiene, se vive más”.
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