Con los goles de Auzqui y las atajadas de Silva produjo el desnivel
Por eso ya se puede concluir que esta etapa con Diego Cagna a la cabeza, que había arrancado con algunas dudas, se ha podido encarrillar en el tramo final del torneo, y ya puede pensar en una vacaciones con la tranquilidad del deber cumplido.
Pero para sumar su octava victoria necesitó de una larga espera. De 80 minutos, más precisamente. Porque en ese instante Carlos Daniel Auzqui pudo gritar su primer gol en la primera división albirroja, al impactar de cabeza un centro que había levantado desde la derecha Maximiliano Núñez que, con su ingreso, le había otorgado otra tónica al juego local de mitad de cancha hacia adelante.
Clic para ampliarPero, como se estaba en la noche del “destape” del porteño Auzqui, el relevo anoche de Gastón Fernández que, pese a su gran empeño, no pudo soslayar su falta de fútbol por aquella lesión de meniscos que lo marginó varias semanas de la actividad, el Nº 27 volvió a entrar a escena a los 43, ya cuando se corrían los coordinados en el Estadio Unico.
Entrando por el medio recibió una justa entrega, otra vez, de Núñez, que había irrumpido bien por la izquierda ahora, y con un derechazo bajo puso la pelota abajo, contra el palo de la mano izquierda del golero Ardente.
Todos los aplausos fueron entonces para el delantero de 21 años, que ayer jugó su partido número 23 en la primera pincharrata, aunque previamente quienes se los había acaparado había sido el golero Agustín Silva, que había conjurado un buen remate de zurda de Más que se le metía contra el palo derecho, y luego, no se sabe cómo, aunque fue producto de unos reflejos estupendos con vuelo planeado incluido, desvió también contra su palo un cabezazo de Landa que tenía irremediablemente destino de red.
Los reflejos de Silva, entonces, sumado a la efectividad de Auzqui, le dieron anoche a Estudiantes la posibilidad de despedirse de local con una sonrisa en este torneo Inicial que ya toca a su fin.
Hasta ese cierre, incluso considerando el zurdazo de tiro libre que ejecutó el ayer capitán Leandro Benítez que se estrelló en el palo derecho de Ardente, a los 14’ del complemento, Estudiantes había transitado exponiendo todas las falencias y todas las virtudes que lo caracterizaron en esta competencia.
San Martín, preocupado por rescatar al menos un punto de La Plata, no lo apuró, ya que generalmente buscó lateralizar el juego y se preocupó más por destruir que por crear.
A Estudiantes le costó también generar juego. Volvió a tener problemas para romper por los costados, y los que podían clarificar un poco las maniobras, caso Benítez y Fernández, estuvieron opacados y faltos de continuidad.
Con los cambios, Cagna en cierta manera le fue cambiando la cara al equipo. Le dio otro cariz, lo sacó de aquella abulia que lo había maniatado, y si bien tocó poco el fondo, con el ingreso de Núñez rearmó mejor la circulación, luego los volantes retrocedieron mejor e, incluso, se desplegaron de igual manera en ataque. Todo eso no pudo ser sostenido por el equipo sanjuanino que recién soltó amarras cuando se sintió herido.
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