Estudiantes prometió mucho más de lo que consiguió en este torneo

Mejoró lo realizado en el Final, pero no pasó de los 27 puntos a pesar de tener un plantel más cotizado. Quedó en deuda consigo mismo

Luego del flojísimo primer tramo del año, en donde anduvo a los tumbos dentro y fuera de la cancha, los hinchas, dirigentes y jugadores de Estudiantes habían puesto todas sus fichas al torneo Inicial 2013. Peor no se podía estar, de eso no había dudas. Pero, a decir verdad, el objetivo de la gran mayoría del pueblo Pincha era mucho más osado que los 27 puntos conseguidos y el irregular andar durante las 19 fechas. ¿O no? El plantel perdió potencia: Duván Zapata y el Chapu Braña. Pero se reforzó con jugadores de jerarquía: Santiago Vergini, central del último campeón, Matías Aguirregaray, selección uruguaya, Patricio Rodríguez, del Santos de Neymar y, lo más importante, el regreso de Juan Sebastián Verón. Si a eso se le agrega la recuperación experimentada tras la llegada de Mauricio Pellegrino, la vara estaba más alta de lo que terminó. Durante el torneo el equipo fue uno más. Se pareció mucho a la media del fútbol argentino, a tal punto que aun jugando mal, no pudiendo ganar como visitante y con enormes dificultades para hacer goles, llegó hasta la anteúltima fecha con chances de ser campeón. No pudo y no fue una frustración. Por supuesto. Pero de no poder pelear hasta la última fecha a terminar en la mitad de tabla... Tal vez lo numérico sea un motivo objetivo de crítica a un equipo que ni siquiera pudo mejorar la campaña del anterior técnico, Diego Cagna, que en un torneo que no quedó en la historia sumó 28 unidades. Estos 27 puntos no le permitieron sacarle una ventaja a los equipos que pelean abajo, y ni siquiera lo dejan en un lugar de privilegio para el futuro. Si se lo compara con los otros, apenas sumó un punto más que Central y Gimnasia, dos más que Argentinos y Tigre y tres más que Godoy Cruz. De todos modos, lo peor del equipo fue su rendimiento. En 19 fechas nunca pudo ser agresivo y sorprender de mitad de cancha para adelante, con una excesiva tenencia de pelota y poca explosión. Por eso, la pasó mal con los equipos que le jugaron de contragolpe y un poco mejor con los que propusieron un intercambio. Las cuatro derrotas así lo indican: Rafaela, Argentinos, Godoy Cruz y Tigre. No funcionaron sus extremos y por eso el DT fue cambiando sistemáticamente sin encontrar jamás el mejor funcionamiento. En las 19 fechas desfilaron Patito Rodríguez, Carlos Auzqui, Jorge Luna, Joaquín Correa, Román Martínez, Leonardo Jara... Sólo en momentos determinados partidos pudo encontrar el camino. Del mismo modo se produjo un desgaste visible en Guido Carrillo, el único delantero del esquema 4-2-3-1, que sin lugar a dudas no lo beneficia para nada. Así, en el final, directamente se vio a un jugador mental y futbolísticamente destruido. Tampoco dio muestra de crecimiento en facetas del juego que tiempo atrás identificaron al club: la pelota parada. A lo largo del torneo no sacó rédito y varias veces la sufrió, como en el clásico. A favor tiene sus cosas, por supuesto. Lo más destacado fue su labor defensiva. A pesar de alguna torpeza a la hora de salir jugando desde el fondo, logró hacerse fuerte. Sólo 14 goles en contra para ser (junto a River) la valla menos vencida. También es para celebrar el rodaje que tuvieron algunos juveniles, como Gerónimo Rulli, Gastón Gil Romero y Leonardo Jara. Los tres están en el podio, que dejaron Jonatan Silva y Joaquín Correa, que al igual que el equipo prometían más de lo que entregaron. Lo de Auzqui y Carrillo es más difícil de analizar, fue más irregular lo suyo. Y, por supuesto, es para celebrar que la dirigencia siga apostando al proceso que inició Mauricio Pellegrino con su cuerpo técnico en el mes de abril. Con sus altibajos e irregularidad, tiene un propuesta que intenta llevar a cabo. Por el momento no ha podido desplegarla con éxito, muchas veces por errores de sus jugadores, otras por la necedad de aferrarse a un esquema y alguna vez por la falta de reflejos desde el banco de suplentes. Estudiantes cerró un semestre gris. A sus hinchas les molesta que otras campañas con menor cosecha tengan el visto bueno, y no la de su equipo. Pero el Pincha se armó para otra cosa, como Boca, que sumó 29 puntos y nadie duda en afirmar que fue un fracaso.

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