Estudiantes: nuevo técnico, viejos problemas y más derrotas

Estudiantes: nuevo técnico, viejos problemas y más derrotas
Perdió 1-0 contra Quilmes con gol de Cauteruccio y sigue en el fondo de la tabla. Es el séptimo punto que se le escapa en los 12 minutos finales. El ciclo Pellegrino comenzó mal. Gil Romero, el mejor.
Estudiantes vive un presente preocupante. Tres entrenadores en un semestre no han podido dar con el pulso necesario de este equipo y sigue sin poder ganar en lo que va de 2013. Mucho trabajo en la semana, cambio de esquema, inyección anímica pero todo parece seguir igual. El Pincha perdió 1-0 con Quilmes producto del gol de Martín Cauteruccio a los 42 minutos del complemento. Acumula 11 partidos sin victorias, discriminados en 7 derrotas y 4 empates.

La estadística vuelve a ser elocuente si se tiene en cuenta que perdió su séptimo punto posible en los últimos 12 minutos de juego. Se le escaparon dos contra San Lorenzo, otros dos ante Colón, uno frente a Racing, otro más en el choque con Arsenal y esta noche frente a Quilmes.

La llegada del entrenador cambió los aires, mostró mucho trabajo pero el equipo sigue sin responder. De no darse cambios profundos en las próximas fechas, la realidad a partir de la temporada que viene será más que preocupante. El panorama no es optimista y los promedios serán un dolor de cabeza en el corto plazo.

El primer tiempo se planteó luchado y sin demasiadas jugadas de peligros en ambos arcos. El gol anulado de Quilmes fue el dato más relevante de una etapa que transitó por la intensidad de juego pero careció de precisión.

La mano de Maurio Pellegrino se vio en muy pocos aspectos. El más notorio fue el cambio de esquema, con dos jugadores bien dispuestos a la recuperación y cuatro listos para generar juego. Pero el mal momento futbolístico que vive el Pincha hizo que esos cambios apenas se vieran reflejados. La constancia y entrega de Gil Romero, destellos de Gastón Fernández y la lucha constante de Duván Zapata se destacan por encima de la media.

Un cabezazo mal ejecutado del colombiano a los cuatro minutos se anota como el primer acercamiento de Estudiantes. Recién a los 21 se computa una nueva llegada, quizás la más clara que tuvo el Pincha. Un pase en cortada de la Gata encontró a Maxi Núñez libre por el área pero definió cruzado ante la salida de Trípodi que mandó al córner.

A los 25, llegaría la jugada que encendió la polémica en el primer tiempo. Un córner desde la izquierda ejecutado con maestría terminó en un cabezazo al ángulo y posterior gol de Quilmes. Pero el árbitro Silvio Trucco vio foul en ataque en esa jugada y antes que se produjera el testazo hizo sonar su silbato.

Sobre los 33, el Pincha volvió a acercarse gracias a la pelota parada. Esta vez fue Leandro Desábato que con un cabezazo exigido forzó a Trípodi a lucirse con sus reflejos para evitar la apertura del marcador.

De ahí hasta el final, el partido se encaminó en una mediocridad habitual para el presente albirrojo y entendible para las angustias del Cervecero, que busca sacar puntos mientras de reojo mira la tabla de los promedios.

A tres minutos de no perder. Los segundos tiempos de Estudiantes son auténticas pesadillas. Al menos así se plantearon en cinco cotejos donde dejó escapar puntos vitales siempre a falta de 12 minutos. Quilmes se aprovechó de esta realidad y con una sola jugada dejó en claros que los problemas de Estudiantes exceden a cualquier entrenador.

El Pincha no genera juego y las pocas veces que lo hace define mal o tiene mala suerte. Pero como trágica contraparte, se equivoca mucho en el medio y en el fondo, algo que los rivales suelen capitalizar.

En cuanto a llegadas, la visita tuvo un par de situaciones pero no llegaron a inquitar seriamente a Trípodi. A los 4 minutos, un centro pasado de Gelabert que bajó Ré cayó en el Chavo que de mediavuelta remató y otra vez Trípodi salvó.

Con un trámite parejo, Quilmes hizo valer su condición de equipo mejor armado. Pese a esto, el Pincha tuvo una muy clara a los 37 minutos. El palo salvó al Cervecero después de una buena jugada de Zapata que la cedió a Auzqui para una definición mordida y rechazada por el poste.

Cuando parecía que el cotejo se encaminaba al cero repartido, un error en el medio y una buena jugada de ataque terminó por derribar esta tendencia. A los 42, Gelabert se entretuvo con la pelota y la perdió peligrosamente con el equipo a contra pierna. El balón cayó en el área para Cauteruccio que con frialdad y sorna dejó en ridículo a Marcos Angeleri para definir de zurda venciendo a Gerónimo Rulli.

Cuando la tendencia se repite, la suerte y los imponderables quedan de lado. Estudiantes es un equipo acostumbrado a perder y así, es más probable que siga perdiendo o que se aprovechen de este momento. Lamentarse por un palo o por un mal rechazo sería desconocer una realidad que a esta altura es preocupante. El Pincha necesita trabajo y cambiar mucho si no quiere que desde junio su destino sea sacar cuentas para subsistir en la Primera División.

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