Perdía pero consiguió levantarse con más fortuna que juego.
“Es un bálsamo para seguir progresando”, admitió ayer el técnico Mauricio Pellegrino para graficar que su equipo, al margen del triunfo 2-1 ante Godoy Cruz, que significó el segundo éxito al hilo en el torneo, está todavía en rodaje y que necesita seguir progresando en muchos aspectos del juego.
Ayer perdía ante los mendocinos por un error garrafal de Sánchez Miño, que perdió una pelota imposible en su propio campo, y que Leandro Fernández explotó luego muy bien, aunque luego lo pudo dar vuelta con un gol en contra de Alvacete y un penal que dejó muchísimas dudas, claro que muy bien ejecutado luego por Carrillo, a quien le habían cometido la supuesta infracción. Todo esto se dio en la etapa complementaria luego de un primer tiempo de vuelo bajo, con poco fútbol y escasas situaciones de riesgo por ambos lados.
En el arranque, está claro, Estudiantes hizo el gasto y, aún sin mostrar mucha lucidez, contó con algunas ocasiones para marcar, pero chocó con la seguridad de Sebastián Moyano. La más clara la tuvo Cerutti, a los 27’, pero la pelota la pudo rechazar el golero con el pié cerca de su palo izquierdo, pero antes el propio Moyano le había desviado contra el parante derecho un remate largo de Barbona entrando por izquierda.
La visita trató de hacerle difícil las cosas al Pincha parándose con un claro 5-3-2, pero al local le costó entrarle porque no tuvo mayores variantes y escasa inventiva. Rosales y Pereira buscaron romper por los costados pero carecieron de acompañamiento, mientras que los volantes llegaron poco y solamente Cerutti, con su movilidad, le creó problemas al fondo mendocino. Estudiantes, que ayer armó su equipo con cinco de los nuevos refuerzos, no ha encontrado el necesario afiatamente en sus movimientos y por eso tuvo tantos altibajos, como le ocurrió en la etapa complementaria en donde tuvo un quedo manifiesto que el Tomba aprovechó para darle un inesperado golpe.
Sánchez Miño se demoró en la salida, Leandro Fernández le robó la pelota y encaró hacia el área, los centrales dudaron entre salir o esperar, se dasacomodaron también con los amagues del delantero que luego despidió un derechazo bajo al palo derecho de Navarro que nada pudo hacer. Pero Estudiantes tuvo la fortuna de empatar enseguida por lo que ese golpe que recibió no hizo mella en su moral, y en una jugada bastante fortuita tras una falta que generó Cerutti sobre la derecha. El tiro libre de Leonardo Gil, fuerte y por abajo, encontró un rechazo defectuoso de Alvacete y la pelota se metió dentro contra el palo derecho de Moyano. Y luego, cuando le costaba la forma de conseguir el tanto que significara la victoria, el árbitro Pablo Díaz le facilitó las cosas al darle un insólito penal por un agarrón de Galeano a Carrillo que no fue más que un simple forcejeo. El que una semana atrás no vio en 60 y 118, esta vez sí convalidó en el Estadio Ciudad de La Plata. Ese penal lo transformó en gol Carrillo rematando bajo al palo izquierdo.
Luego sí Estudiantes manejó la pelota y hasta pudo haber conseguido el tercero en una jugada que le tapó Moyano a Sánchez Miño tras un ataque que tuvo no menos de diez toques hasta llegar a posición de gol.
Godoy hizo en el cierre revolcar un par de veces a Navarro pero, a despecho de atravesar por momentos complicados por lo que le costó bastante torcerle el brazo a su rival, Estudiantes consiguió su segunda victoria seguida y se coloca en lo más alto de la tabla.

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