La falta de respuesta concreta de las autoridades de la Universidad Nacional de Tucumán motiva la protesta de los alumnos, que padecen la carencia de mobiliarios y aulas para asistir a las diferentes clases.
Todos los días deben hacer valer su fuerza para ganar un lugar en algunas de las derruidas aulas y poder presenciar las clases. Para conseguir un pupitre o una simple silla, merece otra acción “violenta” entre los cientos de alumnos. Los chicos parecen condenados a estudiar en un ambiente violento. Tanto por los golpes que se propinan por presenciar una clase, como por la indeferencia de las autoridades universitarias. Las que lejos de resolver sus problemas, cuestionan sus actitudes y metodologías, sin detenerse por un instante a reflexionar sobre la realidad que les toca vivir a todos los alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras.
El video ofrecido por un estudiante, describe que a la falta de aulas y al deplorable estado de los bancos en el anfiteatro B (aunque el A y el C no están mejor), existe una falta total de tolerancia, organización y respeto de parte de los alumnos. De un lado, están los que querían entrar a toda costa interrumpiendo incluso la clase y del otro, aquellos que pugnaban por salir del recinto.

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