Los jóvenes alumnos optan por la provincia por la calidez humana y universitaria. En su mayoría son de origen europeo.
Hay una camada de nuevos inmigrantes en Misiones, que vienen atraídos no sólo por su calidez humana y verdes paisajes, sino por su oferta académica.
Fue así como Jonas Dumas por ejemplo, decidió salir de su natal Haití a los 24 años, en busca de nuevas oportunidades de estudio. De esa manera llegó a la capital de Misiones en 2007 y hoy, con 31, ya ha obtenido el título de Licenciado en Trabajo Social y está realizando una Maestría en Política Social en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Algunos nuevos inmigrantes vienen con escala previa en otros puntos del país como el caso de Simone Gil Mondavi, ecuatoriana que estudió en Córdoba y eligió Misiones por su naturaleza y su conectividad. En tanto, otros llegan a la provincia para estudiar como el caso de Anna -de Holanda- y Zelda -de Italia-.
Tierra receptiva
Tal como lo expresa el Preámbulo de la Constitución Nacional “para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”, Misiones es una de las provincias más receptoras a los habitantes originarios de otros países. Mariano Antón, delegado del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), afirmó que “Misiones es muy receptiva a los inmigrantes, no tenemos casos de conflictividad”. Agregó, “los inconvenientes o consultas que llegan a la oficina del Instituto surgen casi siempre por problemas de desconocimiento, no por mala predisposición”. Incluso, en ámbitos como educación o salud, se puede apreciar un alto grado de tolerancia e inclusión, más allá de las diferencias que, generalmente, tienen que ver con cuestiones del idioma.
Del mismo modo lo entienden Anna y Zelda, que eligieron la Universidad Nacional de Misiones (Unam) como sede de su intercambio “por la calidad académica y la oferta de sus materias”.
Destacan además la calidez de las personas y cómo a diferencia de sus países, “acá organizamos todo en grupo”.
De Holanda e Italia respectivamente, vinieron a Posadas a completar sus estudios dentro de un programa denominado Erasmus Mundus, que nuclea y conecta universidades de distintos países para generar intercambios.
Pero no son las únicas, actualmente hay once alumnos foráneos que estudian en la Unam, en sus distintas facultades; ocho de ellos pertenecen a países europeos y tres son de Brasil.
Por qué eligieron Misiones
Simone Gil Mondavi es ecuatoriana y de sus 26 años de edad, ya hace ocho vive en Argentina. Luego de vivir en Córdoba, el verde de los paisajes y la conexión de la triple frontera la atrajeron hasta nuestra provincia. Declarada fanática del café y el mate, afirma que se siente muy misionera.
En principio su viaje consistía en un año de voluntariado, pero el encantamiento con la cultura hizo que se extendiera. Decidió estudiar Comunicación Social en la Universidad de Córdoba, influenciada quizás por los genes de su padre periodista. Después de residir tres años allí, eligió mudarse al norte.
“Siempre supe que las tierras guaraníes eran lo mío, pero cuando conocí Posadas bien de adentro, ahí la cosa cambió, me encantó”, relató la joven.
En tanto Jonas, al igual que muchos jóvenes de Haití, decidió salir de su país en busca de un futuro distinto.
Por ello, no realizó esta aventura solo; fue acompañado por su novia Minouche y cuatro amigos del barrio donde vivía. Sin embargo, actualmente, es el único de ese grupo de amigos que reside en Misiones. Se casó con Minouche, y hace un año y tres meses tuvieron una hermosa niña llamada Victoria. Jonas trabaja en Posadas y está realizando una Maestría en Política Social, en la Unam, la misma casa que le dio su título de Trabajador Social.
También en el ámbito académico, por una beca de estudio, Zelda oriunda de Padua, Italia, llegó a Misiones en septiembre. Estudia Letras y ya ha recorrido muchos lugares del mundo, como Inglaterra, Escocia, Irlanda, Estados Unidos, Malta y España, aprendiendo las diferentes formas de hablar inglés y español. Y no se detiene, pues tiene en vista como próximo destino, la ciudad de Estambul, en Turquía.
“Elegí Argentina porque tenía muchísimas ganas de ver cómo los italianos se habían acostumbrado a este país. Porque es una cultura donde hay mucha inmigración italiana; pues quería un sitio donde sentirme un poco en casa, aquí puedo sentirme como en mi país”, sostuvo la joven.
A pesar de tener un manejo fluido del idioma español, Zelda tuvo problemas con respecto a las distintas jergas utilizadas en los países de una misma lengua; en el caso argentino, por ejemplo, con España. Pero, con el tiempo, se fue acostumbrando a nombrar las cosas de la manera en que lo hacen los misioneros.
Además, otra aspecto que sorprendió a la italiana, fue la costumbre de tomar mate constantemente; aunque declaró no hacerlo porque le parece una bebida demasiado fuerte. Sin embargo, la consideró una práctica como una forma de unión entre amigos que es digna de admirar.
En tanto, también alumna de la Unam, Anna Huiting, a sus 20 años, ya se animó a cruzar el océano sin la compañía de su familia. Estudiante de Antropología Social, desde Holanda eligió visitar la provincia para aprender un poco más la lengua española (a pesar de que la mayoría de sus compañeros optaron por viajar a España). La mezcla de culturas por su ubicación cercana a Brasil y Paraguay contribuyó a la decisión.
Destacando la calidez humana, Anna contó que formó muchos amigos en Posadas. Aunque no conocía a nadie cuando llegó, dijo que “la gran diferencia” con su país natal es que “la gente aquí es más abierta. En Europa somos más fríos y más cerrados. Y aquí es lo opuesto. Para mí hay menos orden, pero también significa que hay más relajación. Además siempre me dicen: 'no, yo te ayudo', y en Holanda no te dicen eso”, concluyó la estudiante.
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