“Estudiantes es donde más feliz y a gusto me he sentido”

“Estudiantes es donde más feliz y a gusto me he sentido”
Xavier Tamarit, ayudante de campo de Mauricio Pellegrino, cuenta la experiencia de vivir y trabajar en un país ajeno al propio. Un joven español que se siente a gusto con la manera de ser que tiene el Pincha.
Seguro y calmado. Así es Xavier Tamarit. Este español de 31 años llegó a Estudiantes como ayudante de campo de Mauricio Pellegrino y trata de sortear el desarraigo aferrándose al trabajo y a las nuevas amistades que le brinda la actividad. Con esa misma seguridad y calma, le contó a Diagonales.com la experiencia de vivir lejos de su Valencia natal y de adaptarse al ritmo platense, tan dulce por momentos y tan cruel de a ratos. Ofrece en esta entrevista, su particular mirada sobre el fútbol argentino y la idiosincrasia del Pincha, a la que abraza con felicidad.

- ¿Cómo conociste a Mauricio Pellegrino y cuándo comenzaste a trabajar con él?

- Lo conocí cuando terminé la carrera de Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte, con especialización en fútbol. En el Valencia buscaban entrenadores y recurrieron a la Universidad. Ahí me contratan por ser uno de los mejores promedios. Allí comienzo a trabajar con el equipo de los niños de 9 años. A mitad de temporada me pasan a entrenar al equipo de 12 años y me ofrecen hacer tecnicación, que consiste en entrenamientos por posiciones en el campo. Ahí lo conozco a Pellegrino, que estaba como entrenador. Allí empezamos a intercambiar conocimientos y se interesa mucho en mi forma de pensar. Como Mauricio es un tipo muy interesado en muchas cuestiones, tiene muchos conocimientos y es muy inquieto. Me invitaba a su casa a comer siempre con la intención de intercambiar conocimiento. Además, por aquella época comenzaba a escribir mi primer libro. Al finalizar la temporada me ofrecen ser coordinador en una serie de equipos de la formación de Valencia. A la par entrenaba a un equipo de la cuarta división de España donde logramos la mayor cantidad de puntos y el ascenso. Y desde ahí, comenzamos a trabajar juntos en el equipo de sub-15, yo como ayudante.

- ¿Tuviste que meditar mucho la decisión de venir a trabajar con él en Argentina?

- Esa posibilidad la contemplaba desde que comenzamos a trabajar en Valencia. Nunca me había mencionado la posibilidad de ir con él, pero lo intuía. Porque siempre conectamos bien en cuanto al juego, al pensamiento y nos entendíamos muy bien. En el interín él se fue a Liverpool con Rafa Benítez y yo me fui a Grecia. Me comentaba que me quería incorporar y demás. Y cuando dejó a Rafa me ofreció ir con él y le dije que sí. Tenía ganas de trabajar porque tenemos mucho entendimiento y porque le veo mucha capacidad. Además de ser una oportunidad para aprender mucho. Es un tipo muy capacitado. Desde ahí siempre tuve en mi pensamiento la posibilidad de venir a trabajar a la Argentina. Tuvo tres posibilidades antes que Estudiantes y eso ya lo tenía internalizado. Cuando terminó lo de Valencia tenía claro que íbamos a venir a Argentina.

- ¿Qué fue lo que más te costó de Argentina y de La Plata?

- Me costó mucho por el hecho que el resto del cuerpo técnico vive en Buenos Aires. Y entonces no sabía qué hacer. Tenía muchas ganas de vivir en La Plata pero a la vez muchas dudas de estar solo. Eso fue lo más duro. Porque ellos no me sabían decir cuál era la mejor zona para vivir. Además venía del invierno español y llegué al invierno de acá, que es feo. Fue complicado. Por suerte, Gerardo Villadeamigo (vicepresidente 1°) y su hijo me ayudaron muchísimo. Fueron la contención necesaria porque se abrieron por completo y lo dieron todo por mí. Gracias a ellos mi adaptación fue más rápido.

- Es obvio que se extraña a la familia, ¿pero te gusta vivir acá ahora?

- Es que llevo poco tiempo. Porque los primeros tres meses estuve viviendo entre la casa de Mauricio y el Country. Mucho más cuando llegamos que era un momento crítico y teníamos ocupado todo el tiempo. Casi que no descansábamos. Nos acostábamos muy tarde por ver y preparar al equipo. No tenía tiempo. Ahora no conozco mucho la ciudad, me muevo por acá cerca. Tampoco conozco mucha gente porque me quedo trabajando y me quedo en casa viendo partidos. Me acostumbré a estar solo. Estuve dos años en Grecia donde no entendés nada, pero me acostumbré. Ahora con la llegada de la primavera todo se va a hacer más rápido. Yo estoy contento. Lo principal es estar bien donde estoy y estoy muy contento en el club. Puedo decir que es el club en el que más contento estoy de los que he estado. Es donde más feliz y a gusto me he sentido.

- ¿Eso se da por la manera que tiene de ser Estudiantes o por cómo se brindó el club hacia ustedes?

- Es un conjunto de cosas. Primero por cómo nos acogió el club: la dirigencia, los jugadores, el cuerpo médico, los administrativos, el cocinero, todos. Estudiantes tiene algo que existe en muy poco clubes, es una familia. Hay un respeto por el trabajo y una educación futbolística muy interesante. Se ha visto reforzada por nuestra llegada pero es algo que existe. Y se deja sentir.

- ¿La manera de trabajar que tienen ustedes se adapta a Estudiantes y viceversa?

- Cuando llegás a un lugar hay que ir con mucho cuidado. No se pueden hacer muchos cambios por la creencia, la cultura y hasta por las posibles lesiones al cambiar la metodología de entrenamiento. Nosotros llegamos en un momento donde vimos una necesidad muy grande. Aunque somos conscientes que de entrada no podíamos imponer al 100% nuestras ideas. El jugador del fútbol tiene necesidades culturales que son muy importantes para que se sienta bien. Pensamos en ir poco a poco, llevándolos a lo nuestro. Pero cuando llegamos no teníamos tiempo para eso. Nuestra manera está orientada por el táctico, con situaciones reales de juego. Al ver tantas necesidades, cambiamos. Pero vimos que los jugadores creyeron tanto en lo que hacemos, que tuvimos la posibilidad de hacer 100 % durante todo el período lo que pretendíamos. Incluso en la parte más complicada, que es en lo que acá se llama pretemporada. Todo lo hicimos orientado desde lo táctico. El grupo está muy identificado en lo que hacemos y respeta el trabajo hecho. Hasta ellos nos piden. Es la forma en la que creemos que hay que entrenar.

- ¿Cambió mucho el hecho de ver el fútbol argentino desde España a vivirlo de cerca?

- Es un juego diferente, desde lo cultural. Desde España parece más lento. Y lo es, pero porque las canchas no están en las mismas condiciones que en Europa. Varían las dimensiones y los campos son muy secos, o altos, o bajos. Se encuentran mayores dificultades para que la pelota se traslade a mayor velocidad. Y acá, la organización colectiva pierde peso ante el talento individual. El fútbol de acá tiene mucha intensidad, pero a nivel táctico está menos evolucionado que el nuestro. Además, el jugador argentino se adapta con mucha facilidad a cualquier situación. Es increíble. Si bien se da por el contexto social tiene que ver el nivel competitivo.

- ¿Y eso se puede vivir en una contra, qué tanta competencia afecte y se imponga la tiranía del resultado?

- En el fútbol profesional el resultado es lo que manda. No hay otra. También existen los proyectos. Y para crear un equipo de fútbol se necesita tiempo, a veces más o menos. Depende de las circunstancias. Pero el resultado manda acá y en Europa. Algunos tienen más paciencia que otros. En España se da el caso de entrenadores que son dados de baja luego de perder tres partidos. Aunque también está el caso de la Real Sociedad que hasta la jornada 14, 15 iba muy mal; mantuvieron al entrenador y termino clasificando a la Champions League, algo que hacía muchos años no lograba. Los procesos exigen tiempo para todo. No podemos exigir que un niño sepa matemáticas de hoy para mañana o que en clase de música pueda tocar rock and roll y blues.

- ¿Imaginás trabajar en soledad en Argentina?

- Por ahora no. Soy muy joven y me siento muy a gusto con la gente que trabajo. Me valoran mucho, me respetan y yo a ellos también. Además, los admiro mucho por los lugares donde estuvieron y la experiencia que tienen. Nunca se sabe el futuro porque por ahpi digo que no y mañana sale una oferta imposible de rechazar. En mi pensamiento eso no está, sino es estar en este grupo y seguir aprendiendo.

- ¿Cómo ves al plantel en esta previa del clásico? ¿Hay más charla, más ansiedad?

- Este es un equipo de máxima concentración sin importar el rival. Sea Boca, Rafaela o el Aleti de Tucumán. Concentración máxima, exigencia durante el entrenamiento máximo y desempeño máximo. Se nota la diferencia en que hay un poco más de ansiedad y ganas para que llegue el partido. Es un equipo con el que estamos muy contentos en el día a día.

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