Los alumnos que en 2010 mantuvieron la toma de 30 colegios, sostienen que el Gobierno no cumplió con los plazos de obra fijados en esa oportunidad. Denuncian serio deterioro en algunas escuelas y amenazan con nuevas medidas.
“El Colegio Alejandro Carbó, por su parte, continúa en obras, a más de tres años de las tomas y a pesar de que (Walter) Grahovac se comprometió a terminar las refacciones en un plazo de 125 días”, añadió el estudiante.
Otro colegio con serias falencias es el Garzón Agulla que “cada vez que llueve las aulas se llenan de agua por que los techos están llenos de goteras”.
Ledesma señaló, además, que “cada colegio tiene su problemática edilicia, aunque no se hizo un relevamiento detallado, sabemos de muchos que tienen problemas”.
Otro caso es el de Punilla, donde “los compañeros siguen teniendo clases en contenedores de chapa, les prometieron un edificio hace 3 años y todavía están esperando”.
El joven adelantó que la semana próxima comenzarán a realizar las asambleas con delegados de cada institución, y en la que se decidirán los pasos a seguir en el caso de un posible plan de lucha.
“Por ahora salimos a mostrar la mentira del Gobierno, que invierte más plata en el boleto educativo mientras se les caen los colegios”, añadió.
“Los estudiantes secundarios volvimos a las calles para exigir a De la Sota y Grahovac que cumplan con sus promesas y que su interés por la educación no quede en el discurso. Las prioridades de la Provincia ahora deberían ser los problemas de infraestructura y no los millones que se gastan en publicidades como la del Boleto Educativo”, señalan desde Secundarios Arriba a través de un comunicado.
En el mismo los alumnos informaron que el domingo “los estudiantes del anexo Ipem 157 de Santa María de Punilla realizaron un corte de ruta para exigir una estructura edilicia que permita que se puedan continuar las clases de manera segura. Desde hace dos años que se vienen utilizando contenedores precarios, no aptos para que se desarrollen las actividades escolares”.
“Al mismo tiempo, en el Colegio Jerónimo Luis de Cabrera, los alumnos se encontraron con un pedazo de techo caído. Problemas como éste han sucedido en otras escuelas, en donde las refacciones realizadas por el Gobierno sólo son un disfraz al grave problema que se quiere ocultar. Esperamos obras, mientras que las realizadas pocos años atrás se vienen abajo”, añade el escrito.
“En 2010, los secundarios cordobeses protestamos por el mal estado de los edificios. La situación de hoy no cambió demasiado y el gobierno provincial hace oídos sordos a los reclamos de los estudiantes y docentes, mientras seguimos sufriendo su incompetencia en materia de educación”, finalizan.

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