La falta de agua y la creciente crisis hídrica son cuestiones que preocupan en Mendoza, y principalmente en el sur provincial, donde el río Atuel se encuentra en una difícil situación, el agua para riego escasea y los embalses se encuentran solo al 41% de su capacidad, una alerta para las próximas erogaciones de la primavera.
Hay que destacar que –según la Agencia– se espera que en los próximos años el panorama sea similar al que se viene dando hasta ahora, con retracción de los glaciares, falta de nevadas en alta montaña y aumento de la temperatura.
A eso hay que sumarle las crecientes lluvias en el llano. Este fenómeno se pudo apreciar a las claras durante el mes de febrero, principalmente en el sur de la provincia, donde las marcas acumuladas superaron todos los parámetros históricos conocidos, llegando a superar los 300 milímetros.
Esta situación obliga a pensar nuevas estrategias para el aprovechamiento de los recursos naturales. Las lluvias en Mendoza no solían ser significativas, por lo que no se pensaba en su aprovechamiento integral. Sin embargo, ante el mencionado aumento de las precipitaciones, la propuesta que se está trabajando es la posibilidad de embalsar en reservorios el agua que proviene de las lluvias, de modo de aprovechar el fenómen.
En varias ocasiones se mencionó la posibilidad de implementar estos reservorios con propuestas de desarrollarlos en el sur y, como primera prueba, en Mendoza. De esta manera, se utilizaría el agua cuando es conveniente, con mejor distribución y menos derroches.
Los planteos oficiales destacaban que los primeros reservorios de agua estarían en los canales Real del Padre y Babacci. De esta manera, los regantes pueden usar el agua en el momento en que la necesitan y no cuando les llega el turno, con lo que se generaría una nueva forma de distribuir el agua.
Desde la Agencia destacaron que se está trabajando con el INTA para crear cuatro reservorios en Mendoza. De ellos, tres se ubicarían en el sur de la provincia (San Rafael y Alvear) y otro en la zona este de Mendoza. Luego, se analizarán las posibilidades en el norte y en el Valle de Uco.
De esta manera, se trabajará en un sistema de “recolección” de las lluvias, conteniéndolas en diferentes sistemas a medida que vaya cayendo en el territorio.
Una de las grandes cuestiones que se deben tener en cuenta es que este tipo de proyectos requiere una gran inversión, por lo que se deberá trabajar en la gestión de un subsidio internacional.
EXPERIENCIAS
En Perú, en la zona de Cajamarca se encuentra el gran reservorio de San José, que cuenta con una capacidad de almacenamiento de 6 millones de metros cúbicos de agua tratada para ser utilizada en época seca, la cual beneficia a más de 5 mil agricultores de la zona.
Asimismo, en Perú y Bolivia, los campesinos se unieron para realizar reservorios más pequeños. Mediante el proyecto Siembra y Cosecha de Agua, se siembran plantas que actúan como esponjas y captan gran cantidad de agua de lluvia. Con el tiempo, esa agua es “cosechada” mediante canales y en grandes reservorios que sirven para aprovechar el agua de la lluvia y también de los manantiales.
En Israel, una entidad ecologista construyó 220 reservorios para afrontar las condiciones desérticas del territorio del Estado judío, que acumulan 260 millones de metros cúbicos al año, y que significan más de la mitad de lo que usa el agro israelí.
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