Son los casos que atiende el ministerio de Salud. Más de 30 son “pacientes críticos”
Grupos de 12 psicólogos por día, durante los 15 días posteriores a la inundación, salieron a recorrer casa por casa en los barrios más afectados, indicaron ayer en la cartera de salud. Así, “en total, durante la intervención en crisis, se realizó la contención psicológica de 9.000 personas”, agregaron funcionarios del ministerio.
Los casos críticos de estrés postraumáticos detectados son, hasta el momento, 34. La intervención en crisis fue coordinada por la Red Provincial de Salud Mental en Incidente Crítico (PROSAMIC). Actualmente estos casos, muchos de ellos relacionados a familiares de fallecidos, fueron derivados a especialistas de la Subsecretaría de Salud Mental y Atención a las Adicciones.
EL ESTRES POSTRAUMATICO
“El estrés postraumático es uno de los trastornos psíquicos que pueden aparecer asociados a vivir experiencias muy traumáticas, en las que una persona sintió en peligro su vida, la de un ser querido o fue testigo de una situación muy crítica”, explicó la coordinadora del PROSAMIC, Silvia Bentolila.
La especialista indicó que “es normal que se vivan procesos de estrés los días o semanas posteriores a un evento traumático”, pero aclaró que si los síntomas continúan a partir de la semana 4, “es en ese momento que la persona debe considerar pedir ayuda para poder elaborar el proceso de la pérdida, que es lo que no está logrando”.
Nerviosismo, ansiedad, preocupación, confusión, desorientación, sentimientos de culpa, miedo, impotencia, inseguridad, tristeza, llanto fácil, frustración, enojo, ira, cansancio, desgano, desinterés, falta de voluntad. Irritabilidad, hipersensibilidad a los ruidos, dificultad para: dormir, concentrarse en sus actividades habituales; malestares físicos: dolores de cabeza, de pecho, náuseas, vómitos, temblores, dificultad para respirar; recuerdos intrusivos de lo vivido durante el día o en forma de pesadillas.
“Es normal tener este tipo de manifestaciones después de haber atravesado una situación muy crítica, pero si persisten más allá de la cuarta semana podemos pensar que hay un riesgo de transformarse en síntomas patológicos, indicando la posibilidad de trastornos psíquicos, como el trastorno por estrés postraumático, trastorno de ansiedad o depresión”, afirmó Bentolila.
Ignacio Di Pinto, un psicólogo del ministerio de Salud de Nación que colaboró con el equipo de Provincia, contó que la modalidad de trabajo consistió en un relevamiento para ver cómo había reaccionado cada persona y ahí decidir si era necesario o no realizar un seguimiento.
APEGO DE LOS CHICOS CON SUS PADRES
“Hay reacciones esperables frente a situaciones inesperadas. Las personas que sufrieron la inundación tienen que saber que los síntomas, como la irritabilidad, el aumento del apego de los niños con sus padres, son normales. El problema aparece si esos síntomas se sostienen en el tiempo”, informó Di Pinto.
En jóvenes y adultos, los síntomas que podían aparecer en las primeras semanas de la tragedia eran insomnio, ira, impaciencia, irritabilidad. En tanto que en los niños pueden aparecer regresiones, como volverse a hacer pis en la cama, estar sumamente apegados a la madre o despertarse de noche angustiados.
“Todos esos signos son comunes tras una situación traumática, como una inundación, y se van con el correr de los días. Pero si los signos se repiten, por ejemplo una persona que vuelve y vuelve a contar la tragedia todos los días, no se logra dar una vuelta de página y procesar la crisis para avanzar”, explicó Di Pinto y agregó: “ahí es donde aparece la necesidad de intervención en salud mental”.
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