Saludable. Figuras de Belgrano, Talleres e Instituto visitaron el Hospital Infantil. Pasaron un momento emotivo y los pequeños, agradecidos.
Ignacio, de 10 años. Diagnóstico, Sarcoma de Ewing, con quimioterapia desde hace cuatro meses. ¿Tratamiento? La camiseta de su Belgrano, regalada por Juan Carlos Olave y firmada por el plantel.
Jerónimo, de dos añitos. Diagnóstico, un tumor en los riñones. ¿Tratamiento? Duerme plácidamente, arropado con la camiseta de la T, la de Gonzalo Klusener.
Horario de visita. Llegaron al caer la tarde, todos juntos. Caminando desde la sede de Instituto, que fue el punto de reunión, hasta el Hospital Infantil. Por la calle Jujuy venían charlando el Juanca Olave, Guillermo Farré, Fernando Márquez y Juan Quiroga. Hablando entre ellos y también con Klusener, con Maxi Velasco (“Olave nos felicitó por el ascenso”, reconoció rápido), Agustín Díaz, Claudio Francés y Fabio Álvarez. Y con los albirrojos Chiarini, Pablo Burzio, Cristian Bernardi, Maxi Correa y el directivo Iván Barrera. Caminan como un vecino más de Alta Córdoba, todos juntos. El sueño del pibe encontrarlos así, a la vuelta de la esquina. Y a los pibes van a ver.
Entre ellos, se engrandece la diminuta figura de Maribel Oviedo. La Melli fue la de la iniciativa, inédita, y con su papá y su mamá, quieren sembrar conciencia sobre la donación de órganos. En recuerdo de Marisol.
Tras las fotos en las que posan como un equipo (equipazo), y en las que comparten cartel Klusener y Chiarini, Olave y Velasco, el Tin Díaz con Quiroga y más, comienza el recorrido por el hospital. Por las salas donde los niños internados abren los ojos así de grandes y los papás, sus corazones como bienvenida.
Cintia es la mamá de Guillermina, una belleza de un año y seis meses afectada de neumonía. Y abrazan a Farré. “Se llamá Guillermina por él. Soy muy Pirata, aunque vivo al frente de la cancha de Instituto. Así que la nena va a tener novios de la Gloria”, bromea.
En la cama contigua, Agustín, de 7 años y con asma, dibuja en el libro que le regaló Velasco. Los colores más utilizados, el azul y blanco en ascenso.
Por allí andan el Cuni Francés y Fabio Álvarez repartiendo más útiles. Y Pablito Burzio y el Maxi Correa, con bolsitas de indumentaria albirroja. Y Quiroga, un duro de aquellos, se conmueve por lo que desfila ante sus ojos. Y el Tin Díaz le da un fuerte apretón de manos a un papá que le agradece por haber devuelto a la T a la B. Y el Cuqui Márquez quiere saber más sobre la enfermedad que dejó a Maribel sin su hermana del alma.
Mariela no se despega del lado del pequeño Rolando, de un año y con bronquiolitis. “No soy hincha de ninguno pero me gusta el fútbol. Y no puedo creer que a los jugadores que vemos sólo por la tele, ahora estén aquí”, destacó.
Un remedio. Por las ventanas entran los rayos de sol al final de un día que amaneció frío. La temperatura en el Hospital ahora es otra. En los pasillos las enfermeras y el personal también aprovechan y se sacan fotos con sus ídolos. Ninguno para de firmar autógrafos.
Ernesto Oviedo los reúne para agradecerles. Jura no “putear” más a ninguno en una cancha, en tono de broma, obvio. Y Maribel sonríe. También se sumó el vice intendente Marcelo Cossar para adherir. Y los jugadores se van. Patearon las penas y celebraron que siempre hay esperanza.
Solidarios. Regalo. Los jugadores llevaron obsequios: camisetas, indumentaria y útiles escolares. Los pequeños internados, felices.
Guillermo Farré. “Es gratificante poder aportar desde la solidaridad. Acá se ve una realidad dura y por eso hay que ayudar”.
Julio Chiarini. “Es la primera vez vengo y me reconforta. Te vas de otra manera. Ver una sonrisa de los chicos es para emocionarse”.
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“Con De la Sota y Cristina”. La solidaridad no conoció de colores ni de barreras ayer en el Hospital de Niños. Y por eso se pudo ver reiteras veces a Maribel Oviedo, con mechones de su cabello teñido de azul, charlando con el Juanca Olave. La rivalidad, sólo en la cancha.
“Esto va más allá de las camisetas. Cuando los jugadores de Talleres visitaban a Marisol, veía a los pacientes que eran de Belgrano e Instituto que miraban, como queriendo que de su equipo también fueran”, evocó Ernesto Oviedo.
Más allá de que la emoción lo embargó durante la recorrida, también le dio espacio a una humorada: “Si juntamos a los jugadores de los distintos equipos, vamos a intentar lo mismo con De la Sota y Cristina”.
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Se viene otra juntada, con hinchas de los tres clubes. Incansables, los Oviedo quedaron satisfechos con la visita de los futbolistas a los Hospital Infantil Municipal, y van por más.
Ernesto Oviedo comenzó a organizar la reunión de hinchas de Talleres, Belgrano e Instituto, y juntar donaciones de ropa y alimentos para repartir en el Hospital de Niños. “Ya hablamos con miembros de las tres barras y no va a haber problemas”, adelantó, recordando también que el Loco Tito, jefe de la barra de Belgrano, asistió al velatorio de Marisol.
“Sería un mensaje positivo en momentos donde hay tanta violencia en el fútbol y se trata de erradicarla”, justificó.
Ayer, los futbolistas de los tres clubes dieron una muestra de convivencia a la hora de una acción solidaria. “Es gratificante ver como se pusieron contentos los chicos. Estaría bueno que se sigan reuniendo fondos para colaborar”, destacó Gonzalo Klusener, quien se asombró de la repercusión por haber donado sus botines a la ex Casa Cuna.
En la misma sintonía, Juan Carlos Olave resumió: “La rivalidad queda para los partidos. Acá se trata de ayudar a chicos que lo necesitan y nos sentimos orgullosos de participar”.


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