El eje de la estratégica avenida 90, atravesado por distintos obstáculos

 El eje de la estratégica avenida 90, atravesado por distintos obstáculos

Sobre el corredor se ven desde precarios asentamientos hasta viejas instalaciones ferroviarias

Explotaciones hortícolas, asentamientos precarios, cruces con rutas y avenidas troncales de la región, cursos de agua e incluso instalaciones ferroviarias históricas. El último tramo de la ruta 6, a cuya construcción acordaron otorgar prioridad los gobiernos provincial y municipal, atravesaría un territorio lleno de obstáculos e interrogantes que los anuncios no alcanzaron aún a despejar: el eje de la avenida 90 platense.

Durante un encuentro entre funcionarios bonaerenses de alto rango y el jefe comunal local, la semana pasada, se puso nuevamente en foco un proyecto considerado clave para hacer viable el acceso diario a las terminales de contenedores del Puerto de miles de camiones: la autovía que conecta el actual extremo de la ruta provincial 6, que desemboca en la ruta 215 entre las localidades de Etcheverry y Gómez, con la ribera de Berisso.

Técnicamente, se trata del sexto y último tramo pendiente de una obra cuya construcción global se inició hace medio siglo. En los últimos tiempos, se lo barajó además como alternativa conclusiva para la autopista Presidente Perón, y como parte de un anillo que se conectará con la extensión sudeste de la autopista Balbín entre nuestra ciudad y la capital federal. En este marco, se convino el envío inminente a la Legislatura por parte de la Provincia de una solicitud de endeudamiento, a fin de iniciar las obras.

Se trata del sexto y último tramo pendiente de una obra cuya construcción global se inició hace medio siglo

 

Según se adelantó, la finalización de la ruta 6, cuya conversión en autovía costó en los últimos doce años más de 2.500 millones de pesos, incluirá la construcción de distribuidores de tránsito en sus intersecciones con las rutas 215, 2 y 36, y todos los cruces viales de magnitud hasta empalmar con la calle 90.

Es allí donde comienza a acumularse la mayor parte de las incógnitas. En ese eje, los carteles de Vialidad que advertían que se trataba de una franja de tierra reservada para las obras -por ejemplo, en 90 entre 6 y 7- no surtieron demasiado efecto disuasivo. En cambio, en tramos como el de 90 entre 16 y 25, donde el explosivo crecimiento de los asentamientos amplía la mancha urbana en virtualmente cualquier lugar disponible, barrios entero se consolidan sobre el plano tentativo del futuro enlace vial.

Lo mismo ocurre en 90 entre 4 y 5, en 90 entre 2 y 117 -junto al arroyo Maldonado-, y en 122 bis entre 83 y 85. Para complicar aún más las cosas, la jerarquía que han adquirido avenidas como la 7 y la 13 hace difícil imaginar que puedan ser sorteadas por el denso tránsito futuro por medio de una mera rotonda.

En los hechos, el corredor de la avenida 90 y su conexión con el Puerto ya habían sido pensados como alternativa para acceder a la capital bonaerense por los planificadores ferroviarios de hace un siglo. Concebido como ramal de cargas, el Ferrocarril Compañía General de Buenos Aires llegaba desde el noroeste hasta la zona de la estación Esquina Negra, a 23 kilómetros de La Plata, cuyos muros se yerguen todavía a la altura de 63 y 232.

Desde esa parada, ubicada a un kilómetro de la correspondiente a Angel Etcheverry, los rieles describían una curva pronunciada y a la altura de la calle 223 encaraban la proyección de la avenida 90, en una recta de 18 kilómetros que terminaba en 117 -hoy Barrio Jardín-; una nueva curva, esta vez hacia 83 y 123, ponía las vías paralelas a la avenida 122 hasta su terminal -conocida como “Kilómetro 88”- en 61 entre 122 y 123.

Habilitado a inicios de 1911 y clausurado en 1948, ese ramal poseía una extensión desde la citada cabecera para empalmar en 54 y 123, playa de maniobras mediante, con el que lleva al Puerto desde 1 y 44.

A la altura de la calle 29, el Compañía General cruzaba los rieles del Ferrocarril Sud a Pipinas, entre las estaciones de Elizalde y Arana. Lo hacía elevado cinco metros del suelo por el “Puente de Fierro”, símbolo de un barrio entero, estructura que aún se conserva junto a parte de sus terraplenes y fue declarada Patrimonio Histórico hace una década por la ordenanza 10.076 debido a que fue sido escenario de crímenes durante la última dictadura.

MEDIO SIGLO EN CONSTRUCCION

El primer tramo pavimentado de la ruta provincial 6, de unos 40 kilómetros, se tendió entre Campana y Luján a fines de los años ‘60. Pensada como segundo anillo del Conurbano, después del camino de Cintura, tuvo un nuevo impulso a inicios de la década pasada, cuando se decidió convertirla en un camino de dos carriles por mano. Esta obra, cuando se concluya el tramo pendiente hasta Berisso, redondeará unos 190 kilómetros de extensión total.

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