Una estrategia para reactualizarse y marcar la falta de vigencia de candidatos

Una mera operación cosmética reactualizó al mandatario en la escena política provincial. Por Fabián Silva Molina - Diseñador en Comunicación Visual. Especialista en Ciencias Políticas. Docente e investigador de la UNT
La comunicación política tiene la necesidad de estar permanentemente actualizada. Muchas veces, la comunicación debió adaptarse rápidamente a los cambios que se fueron suscitando en la acción política, como una suerte de vehiculización de las cuestiones que era necesario hacer llegar a los votantes. Pero cada vez más, vemos diseñar la acción política poniendo delante la comunicación.

Los actores políticos tomaron nota de que la comunicación cobró un creciente auge hasta hacerse protagonista excluyente de la ecuación política.

Así hemos visto desplazarse al significante político desde lo simbólico, escudos, banderas, logotipos, es decir, todo el sistema de identidad de un partido, hacia las personas, hacia el candidato, que asume la representación en su persona.

No hace mucho, lo importante era la identidad partidaria, todo lo que se pusiera bajo el paraguas simbólico del partido cobraba, por ese mero hecho, significación.

Muchas veces, los pleitos por el uso de los símbolos terminaban dirimiéndose en tribunales. Quien detentaba el uso del patrimonio simbólico se aseguraba de asumir la representación del significante partidario. Hoy, el significante se trasladó hacia las personas, hacia el candidato. Los valores partidarios, los emblemas, todo el sistema de significación se desplazó hacia la "imagen" del candidato y es éste quien transfiere "significación" al partido. De esa manera, los pleitos que antes eran por los símbolos partidarios, se trasladaron a conseguir "la foto" que les transfiera algo de esa significación.

De hecho, el mismo sistema de acoples aporta la jerarquía para que ese significante cobre valor.

Resignar posicionamiento

Conocedor de la importancia de la imagen política, sabedor de la preeminencia que el sistema de acoples le da a la figura del candidato a gobernador y hábil estratega en materia de comunicación, el gobernador resignó años de posicionamiento de su imagen con bigotes para reactualizar su imagen.

Desde su incursión en la política en el año 1995, el bigote era parte del "significante Alperovich".

Con un breve gesto, con una pequeña máquina de afeitar, Alperovich se resignificó como imagen política y, de esa manera, "reactualizó" el significante.

En sólo dos minutos que lleva afeitarse el bigote, el gobernador declaró obsoletas todas las fotos de la elección del 2007. Sólo con mostrar un afiche junto a un Alperovich con bigotes, cualquier candidato revela su falta de vigencia y, lo que es mucho más grave, su insignificancia.

Para esta elección, quien necesite la transferencia de significado deberán fotografiarse con la nueva versión del gobernador, que con una mera operación cosmética reactualizó el centro de la escena política que lo encuentra sólo, dueño del tablero, como desde hace siete años.

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