“Estoy yendo a matarte”, le escribió un policía satiagueño a su ex tucumana

Carola Oldani, la ex esposa del agente que abrió fuego contra sus compañeros en la localidad de Nueva Esperanza, cuando pretendían detenerlo por violencia de género, rompió el silencio y tras las innumerables versiones que surgieron entre los lugareños luego de la balacera, relató su verdad.

“El día jueves, él (su ex) llega cerca de las 23 a mi casa, en estado de ebriedad, pidiéndome que suba a su vehículo, quería que hablemos. Yo no quería hacerlo, y puse de excusa que tenía que cocinarle para mi hijo y estar con él. Sabía que algo iba a pasar, entonces lo convencí de que se fuera”, manifestó la docente -oriunda de la provincia de Tucumán- quien había dado por finalizada la relación con el padre de su hijo en el mes de abril, cuando descubrió una infidelidad.

“No teníamos nada de qué hablar, aparte estaba muy agresivo. Se fue a dormir porque tenía que entrar a trabajar a las siete de la mañana en Santiago. A las 6.30 me llega un mensaje de texto, donde me preguntaba si ya había llamado a la policía o si tenía crédito para hacerlo, porque él estaba al costado de mi casa en su camioneta -con música a alto volumen, para matarme”, continuó relatando la mujer.

Al ver que Carola no respondía a sus amenazas, el agente Carlos Hernán Méndez Vera comenzó a llamarla insistentemente. Luego de varios intentos, y como no obtenía respuestas, le envió un SMS donde le decía que si no lo atendía ingresaba a la casa como sea.

“Lo atiendo, traté de tranquilizarlo, porque estaba sacado, enojado y además se encontraba ebrio. Me decía que me vaya de Nueva Esperanza, pero al mismo tiempo me repetía que conocía la casa de mis parientes y que me iba a encontrar. Me decía que me iba a pegar un tiro y después se iba a matar él. Sentí que estaba decidido a todo”, expresó.

Tras los catorce años de matrimonio, llegó a conocer demasiado a su ex, y sabía que si ponía un pie fuera de su vivienda -a la cual calificó como una vivienda blindada, por la seguridad con la que cuenta, para que éste no ingrese- la iba a asesinar. “Mi hijo dormía en una de las habitaciones, no podía salir y exponerlo”, contó.

Carola continuó recordando: “Decía que tenía unos fierros encima de la camioneta con los que iba a entrar y tirar la puerta abajo. Que iba a tirar la tapia con la camioneta e ingresaría hasta la cocina. Llamé a la policía, que gracias a Dios llegó muy rápido. Les hacía juego de luces para que se dieran cuenta que estaba adentro”.

Según expresó la mujer, al ver a los uniformados abrió la puerta principal de la vivienda sin advertir que el sujeto se encontraba dentro de su camioneta, al costado. “Los policía me hacen seña que él estaba al costado y entonces ingreso nuevamente y cierro la puerta con llave, antes les pido por favor que no se vayan. Cuando él (por Méndez Vera) se da cuenta, me llama por teléfono y me avisa que había tres policías, a los que iba a matar si ingresaban a casa o los detenía”.

La docente contó además que el sujeto desciende del rodado y atiende a los policías, a quienes les dice “a ver pasen entren a mi casa. Ellos le dijeron algo que lo convencieron para que se vaya. Cuando se retira, subo al móvil con mi hijo y voy a la comisaría para hacer la denuncia”.

Unos minutos más tarde, Carola es advertida por su vecina, quien le manifestó que su ex se encontraba en la puerta de la casa y pretendía ingresar. La joven víctima y su hijo de 13 años, permaneció desde las 7 hasta las 18.30 aproximadamente en el interior de la comisaría por temor a que su pareja la atacara, aún sabiendo que éste había sido herido en la balacera.

“Estoy muy agradecida a los policías de la comisaría de Nueva Esperanza porque si no fuera por ellos, hoy yo estaba muerta. El comisario al escuchar lo que pasó, sin importar la hora llamó a la jueza y ésta ordenó que lo detengan. Cuando ellos salen a buscarlos yo les advertí que estaba armado y que ya me había manifestado que iba a dejar un tendal de sangre, porque los iba a matar a todos”, sentenció.

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